Carlos Montero Académico Carrera Contador Auditor Universidad de Las Américas
Formalizarse ante el Servicio de Impuestos Internos (SII) suele verse erróneamente como una pérdida de ingresos, pero emitir boletas es la única vía legal para recuperar el dinero invertido en materias primas. Esta acción resulta clave para que los microemprendedores protejan su economía y proyecten sus negocios a futuro.
En Chile, la comercialización habitual de bienes físicos está sujeta al Impuesto al Valor Agregado (IVA), que aplica una tasa general del 19%. Existe la falsa creencia de que este gravamen se descuenta por completo de las utilidades del vendedor, pero en rigor, el sistema tributario solo grava el valor añadido mediante la mano de obra, el diseño y el margen comercial. Esto opera mediante dos mecanismos contables: el Débito Fiscal, que es el 19% cobrado al cliente final en la boleta, y el Crédito Fiscal, correspondiente al IVA que el emprendedor soportó al adquirir insumos con factura a nombre de su negocio. Al estar formalizado, ambos montos se compensan mensualmente a través del Formulario 29, entregando al Fisco únicamente la diferencia real.
Para visualizar cómo afecta esto al presupuesto de un taller artesanal, imaginemos una compra inicial de insumos por $50.000 para vender productos terminados por un total de $130.000 (ambos montos con IVA incluido). En la informalidad, al comprar con boleta de consumidor final, el emprendedor asume un costo irrecuperable de $7.983 correspondiente al IVA de los materiales. Este dinero sale de su bolsillo y recorta directamente su ganancia neta.
Por el contrario, con inicio de actividades formal, el artesano exige factura comercial por esos $50.000, transformando esos mismos $7.983 en Crédito Fiscal a favor de su emprendimiento. Al comercializar la producción en $130.000 emitiendo boleta, se genera un Débito Fiscal de $20.756. Al declarar el mes, el impuesto definitivo a pagar es la diferencia: al débito ($20.756) se resta el crédito ($7.983), resultando en un pago final al Fisco de $12.773. En la práctica, el comerciante recupera el IVA que adelantó a sus proveedores.
La recomendación fundamental para todo emprendedor es exigir siempre factura con el RUT comercial de la empresa al comprar cualquier material o herramienta. Esto no solo actúa como un amortiguador tributario para la rentabilidad mensual, sino que construye progresivamente una carpeta tributaria sólida. Dicho respaldo es indispensable para postular con éxito a fondos públicos como Corfo y Sercotec, o para acceder a financiamiento bancario bajo condiciones justas.





































