La tercera edición del Índice de Integridad en Gobiernos Corporativos evidenció un retroceso en el promedio general del sistema empresarial. Si bien la adopción de códigos de ética y canales de denuncia es alta, el estudio advierte brechas críticas en evaluación, seguimiento y desempeño socioambiental.
SANTIAGO Octubre 2026 .Un llamado de atención a la gobernanza de las organizaciones en el país arrojó la más reciente edición del Índice de Integridad en Gobiernos Corporativos, elaborado conjuntamente por la Fundación Generación Empresarial (FGE) y el Centro Futuros Empresariales de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI).
El estudio, que en su tercera versión reunió a un total de 131 organizaciones, la muestra más amplia desde su creación en 2024, registró un promedio general de 53,1 puntos sobre 100, lo que representa una caída de siete unidades en comparación con los 60,1 puntos obtenidos en el ejercicio anterior.
Radiografía de la muestra: Brecha entre empresas abiertas y cerradas
Uno de los factores que explica la contracción en el puntaje global es la mayor participación de empresas cerradas, las cuales representaron el 65% de la muestra total y obtuvieron un promedio de 48,2 puntos, en contraste con las empresas abiertas, que alcanzaron una media de 63,9 puntos.
Sin embargo, el informe detalla que el retroceso no responde únicamente a la composición de la muestra, sino también a una disminución en las organizaciones recurrentes. Las 57 empresas que participaron tanto en 2025 como en 2026 redujeron su promedio en 1,8 puntos, mientras que el grupo de 23 organizaciones presentes en las tres ediciones consecutivas descendió desde los 70 puntos en 2024 hasta los 62 puntos en la medición actual.
De acuerdo con los tramos establecidos por el índice, 84 organizaciones (64%) se ubicaron en el tramo bajo, 32 (24%) en el tramo medio y apenas 15 (11%) en el tramo alto.
Fortalezas en cumplimiento y la gran deuda socioambiental
El índice analiza tres dimensiones fundamentales basadas en los Principios de Gobernanza de la OCDE/G20: Principios de mercado y mecanismos de integridad, Funcionamiento y estructura del directorio, y Procesos de evaluación, seguimiento y vinculación con el entorno.
- Lo mejor evaluado: La dimensión de Principios de Mercado lideró los resultados con 21,4 puntos (sobre un máximo de 33,3), seguida por el Funcionamiento del Directorio con 19,1 puntos. A nivel de subdimensiones, los Roles del Directorio destacaron con 8 puntos sobre 11,1. El estudio constata que el 90% de las entidades cuenta con códigos de ética para regular conflictos de interés, el 89% dispone de políticas anticorrupción y el 84% opera un canal público de denuncias.
- Las mayores brechas: En el extremo opuesto, la dimensión de Vinculación con el Entorno, Evaluación y Seguimiento registró el puntaje más bajo, con 12,6 puntos. Particularmente, la subdimensión de Desempeño Socioambiental marcó la cifra más descendida del estudio, con apenas 2,8 puntos sobre 11,1. Si bien el 68% de las empresas incorpora riesgos climáticos en su matriz corporativa, solo el 43% reporta una revisión frecuente del directorio sobre el cumplimiento de compromisos ambientales, y dicha variable rara vez se incluye en la evaluación formal del gerente general.
A nivel sectorial, el rubro de Recursos Naturales y Energía se posicionó como el mejor evaluado, alcanzando un promedio de 61,5 puntos y ratificando su liderazgo sostenido en las tres ediciones del estudio.
Desafíos para los tomadores de decisiones
Para Janet Awad, presidenta de Fundación Generación Empresarial, los resultados demuestran que la mera adopción formal de políticas de cumplimiento es insuficiente si no se gestionan de manera transversal. «Contar con códigos de ética, políticas y mecanismos de control es importante, pero no suficiente. El verdadero desafío es que estas herramientas se traduzcan en mejores decisiones y formen parte de una gestión coherente», señaló.
Por su parte, Magdalena Aninat, directora del Centro Futuros Empresariales de la Escuela de Negocios UAI y coautora del informe, enfatizó la necesidad de transitar hacia un modelo de gobernanza más integrado: «Un buen gobierno corporativo es una capacidad estratégica para tomar mejores decisiones, gestionar riesgos con una mirada amplia que incluya al entorno y contar con procesos robustos de mejora continua que permitan sostener el desarrollo empresarial en el largo plazo».





































