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Alberto Kresse, Aguas Nuevas: “Existe agua, conocimiento, voluntad y tecnología, pero hay materias regulatorias que deberíamos trabajar y consensuar”

El representante de la sanitaria analiza las ventajas del agua desalada y del reúso de las aguas servidas de los emisarios submarinos, para el desarrollo de las ciudades del norte del país: “El real costo del agua es el costo de quedarnos sin ella”, señala Kresse, quien también da luces de los temas que tratará el Congreso ACADES. “Tengo mucha fe en que va a ser un encuentro exitoso, donde los distintos actores de la sociedad terminaremos acordando cómo empujar hacia el mismo objetivo, alcanzar la seguridad hídrica en todo nuestro territorio”, señala.

Aguas Nuevas tiene presencia tanto en el norte, con Aguas Altiplano y Nueva Atacama, como en el sur del país, con Aguas Araucanía y Aguas Magallanes, ¿Cuáles son los principales desafíos del Grupo Aguas Nuevas considerando contextos tan distintos?

Nuestro desafío permanente tiene que ver con mantener las dos grandes premisas de los servicios sanitarios: la continuidad y la calidad del servicio. Tanto en el suministro del agua potable, como en el tratamiento y disposición de las aguas servidas, nuestro objetivo es garantizar el cumplimiento irrestricto de todas las normas que nos hemos definido como país. En ese contexto, procuramos también apoyar al regulador, con información, estudios y antecedentes, que permitan actualizar y mejorar estos estándares en el tiempo, en términos operativos, de automatización, de resiliencia y de eficiencia de costos. 

Ahora bien, desde el punto de vista operativo, el gran desafío de los próximos años es la variabilidad que vemos y proyectamos para los acuíferos y las fuentes de agua en todo Chile, producto del cambio climático, precisamente para garantizar que la gente cuente con el servicio de manera continua, como lo hemos hecho hasta la fecha. 

Chile ha pasado por la peor sequía de su historia desde que se tiene registro. En la zona centro norte llevamos 14 años continuos bajo los niveles normales de precipitación y, aun así, todo Chile urbano ha tenido agua de manera permanente y en calidad. 

En el caso de Atacama es destacable que tengamos hoy día una condición de resiliencia mayor. Copiapó, Tierra Amarilla, Caldera y Chañaral, son ciudades que van a tener agua, independientemente de las condiciones climáticas de los próximos años, gracias a la incorporación de los sistemas de desalación de agua mar, tal como ocurre en Antofagasta, Mejillones y Tocopilla. Es un estándar que espero Chile tenga pronto en todo la zona centro norte. No tiene sentido estar corriendo riesgos de suministro, habiendo una tecnología aprobada, conocida y eficiente que permite garantizar esta continuidad. 

Bajo su experiencia, ¿cómo están aportando las desaladoras a superar la crisis hídrica que afecta al norte del país?

El real costo del agua es el costo de quedarnos sin ella. Si en el futuro tenemos riesgo de suministro en algunas zonas producto de una baja recarga de los acuíferos o producto de una competencia natural por el recurso con la agricultura u otras industrias, inhibimos el crecimiento de las ciudades. De la misma forma, no podemos seguir expandiendo los territorios operacionales de las empresas sanitarias, si es que vamos a poner en riesgo el suministro de los actuales clientes. Entonces, el hecho de contar con una fuente permanente, que no va a cambiar, y que es confiable en cantidad y calidad, como es el mar, permite darle esa seguridad al desarrollo de las zonas urbanas y al desarrollo de proyectos de todo tipo: turísticos, inmobiliarios e industriales, entre otros.

En el norte de Chile, la mayor parte de las ciudades se abastecen de pozos, como Arica, Iquique y Copiapó. En condiciones de baja recarga de los acuíferos y, por ende, de menor disponibilidad de agua continental, se corre el riesgo de suspensión del suministro, situación que podría durar meses, pues no se cuenta con fuentes alternativas en el continente, que pudieran suplir la demanda. En esos casos, tenemos que pensar en tener un backup, un seguro. 

En el caso de Copiapó, de hecho, se llegó a una condición de desabastecimiento en 2012, donde hubo que cortar el suministro, y alterar toda la vida de la ciudad. Hoy en día, la zona cuenta con una desaladora que entrega una parte de su producción a la ciudad de manera permanente y tiene otra parte que está de respaldo para enfrentar condiciones como las de 2012. Ese es el estándar que deberíamos procurar en ciudades como Valparaíso, La Serena, Arica, e incluso Santiago, ya que, aunque estos sistemas de abastecimiento de aguas desde el mar son un poco más caros, no se comparan con el costo de no tener agua.

Entonces, la siguiente pregunta es: ¿Cuánto más caro? Dependiendo de la escala, desalar agua de mar puede costar del orden de uno a dos pesos por litro. A este costo, se debe agregar el transporte, que, hacia los valles centrales, como Santiago, puede llegar a costar entre 3 y 6 pesos por litro. Como referencia, en Santiago, se paga del orden 1,2 pesos por cada litro de agua potable incluyendo la recolección y tratamiento de las aguas servidas, por lo que una desaladora puede resultar en impactos importantes en la cuenta de los clientes, dependiendo de la proporción de la demanda a abastecer desde el mar. Lo que tenemos que estructurar es cómo hacemos esos procesos de manera eficiente y disponibilizar esa agua al menor costo posible para la comunidad, pero asegurando su abastecimiento.

¿Cuáles han sido los principales avances de Nueva Atacama de cara a las estrategias de desarrollo sostenible que tiene la empresa en la región?

En Nueva Atacama, la planta desaladora de agua potable es una de nuestras estrellas:  tenemos múltiples visitas, donde damos a conocer el proceso a la comunidad. Además, estamos trabajando directamente con la Universidad de Playa Ancha en la habilitación de bioindicadores, que van bastante más allá de la norma actual, instalando algas que son particularmente sensibles a la salinidad para demostrar que, a una corta distancia, prácticamente no se tiene influencia con la descarga de la salmuera. Tenemos confianza en el proceso y queremos transparentarlo. 

De hecho, de cara al próximo Congreso de ACADES, queremos tener información en línea para que la gente pueda revisar y visualizar en tiempo real las condiciones marinas, para darle confianza a la gente respecto del mínimo impacto que genera la descarga de salmuera en el mar, que es una de las aprensiones que más se tiene, principalmente liderada por la falta de antecedentes, de información.

Seguiremos trabajando en el cumplimiento y mejora de los estándares operacionales y ambientales y en la integración de la comunidad a nuestro quehacer diario.

Aguas Nuevas es uno de los auspiciadores del Congreso ACADES, Nuevas fuentes de agua para Chile. ¿Qué temática cree que es fundamental tratar en este encuentro?

Hay un concepto general que es necesario que vayamos internalizando como sociedad: la importancia o la necesidad de asegurar el suministro hídrico. Este encuentro favorece esta premisa, porque reunirá a todos los actores del mundo del agua. En el Congreso, una parte importante del contenido que se está trabajando está enfocado precisamente a las políticas públicas que tenemos que mejorar, desarrollar y facilitar, pero no solamente para la desalación, también para el reúso de aguas servidas, donde tenemos una tremenda oportunidad: hoy día descargamos 8.000 litros por segundo de agua al mar, que podríamos tratar y disponibilizar para distintas actividades, principalmente riego o industria, a un costo más bajo que la desalación. 

En resumen, existe el agua, el conocimiento, la voluntad y la tecnología para avanzar a la seguridad hídrica, pero hay algunas materias regulatorias, que deberíamos trabajar y consensuar. En ese sentido, el Congreso ACADES contempla varios paneles donde se analizará este tipo de casos, tanto en desalación como en reúso. Por supuesto, también se contempla el intercambio de innovaciones tecnológicas para ir mejorando lo que es información, el control operativo y la automatización y transparencia de los procesos. También está considerado compartir experiencias internacionales con expositores de España, Israel y Singapur, entre otros. 

Tengo mucha fe en que va a ser un encuentro exitoso, donde los distintos actores de la sociedad terminaremos todos acordando cómo empujar hacia el mismo objetivo: alcanzar la seguridad hídrica en todo nuestro territorio.

El Congreso ACADES de 2024, Nuevas fuentes de agua para Chile, reunirá a expertos en reúso y desalación, soluciones viables y sostenibles para abordar la crisis hídrica que enfrenta el país. El evento busca congregar a más de 400 asistentes, tanto nacionales como internacionales, vinculados a la industria, siendo un espacio privilegiado para quienes tienen interés en el sector. Se realizará en Santiago entre el 20 y 21 de marzo de 2024. Para más información, puede visitar el sitio www.congresoacades.cl.

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Equipo Prensa
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