Argentina | Oro, uranio y minerales críticos: la apuesta de Río Negro para diversificar su economía

En 2011, la Legislatura derogó la ley que prohibía el uso de cianuro y mercurio en la minería, una norma que durante seis años condicionó el desarrollo de la actividad metalífera en Río Negro. Sin embargo, este cambio legislativo no tuvo un impacto inmediato en el sector. Debieron transcurrir 15 años para que el potencial de los yacimientos rionegrinos volviera a ocupar un lugar central en la agenda.

Hoy, con Calcetreu en marcha y otros 60 emprendimientos en distintas fases de desarrollo, la minería comienza a consolidarse como uno de los pilares de la diversificación productiva que busca la provincia, impulsada en gran medida por el desembarco de inversiones energéticas.

En diálogo con Literal, el secretario de Minería de Río Negro,Joaquín Aberastain, repasó el estado de los principales proyectos, identificó cuáles presentan mayores avances y analizó el cambio en la percepción social y política de una actividad que, después de años de estancamiento, vuelve a ganar protagonismo.

La nueva etapa de la minería

«Río Negro —lo digo como geólogo— es una provincia que tiene más del 70% de su superficie con afloramientos geológicos de altísimo potencial«, remarcó el funcionario al describir la riqueza mineral del territorio provincial.

Para Aberastain, esa disponibilidad de recursos coloca a Río Negro en una posición favorable frente a un mercado global que demanda cada vez más minerales metalíferos y energéticos. No obstante, reconoció que buena parte de ese potencial permaneció durante décadas subexplorado, una situación que —asegura— comenzó a revertirse en los últimos años.

«Desde hace cinco o seis años hemos tenido un impacto muy importante en el desarrollo del portafolio de proyectos. Hoy contamos con más de 60 proyectos mineros, tanto metalíferos como de minerales energéticos, que están en distintas etapas de desarrollo. Hay proyectos de oro, plata, uranio, vanadio, tierras raras, hierro, plomo y zinc«, enumeró.

El universo de iniciativas presenta diferentes niveles de avance. Algunas aún transitan las primeras tareas de prospección y otras ya se encuentran en fases avanzadas de exploración. En todos los casos, Aberastain destacó el creciente interés de capitales nacionales e internacionales.

«Estos 60 proyectos se están desarrollando con distintas banderas de capital, algunas por inversionistas internacionales, que avanzan paso a paso aprovechando esta ventana de oportunidad, impulsada por la fuerte demanda mundial de minerales vinculados a la transición y la eficiencia energética», sostuvo.

El factor social

Para Aberastain, el avance minero en Río Negro no responde únicamente al crecimiento de la demanda internacional, también obedece a un cambio profundo en la forma en que la actividad se relaciona con la sociedad y comunica sus procesos.

«El pueblo rionegrino tuvo un mal manejo de la apertura de la información y de la transparencia, pero eso no es culpa de la industria en sí. Hoy la industria ha madurado mucho y dejó atrás ese hermetismo histórico. Una empresa minera que cotiza en bolsa tiene que cumplir numerosos estándares y uno de los que más peso ganó es el de las licencias sociales y la apertura de la información», remarcó el funcionario.

En ese sentido, consideró que el Estado también cumple un papel determinante para generar confianza, a través de seguridad jurídica y fiscal, controles ambientales y una mayor difusión de cada proyecto.

«Tener un código de procedimiento transparente y amigable en términos comunicacionales, para que la gente entienda las distintas instancias de un proyecto, pueda visitarlo, acceder a información y generar debates, va construyendo confianza. Eso hace que un proyecto pueda desarrollarse y llevarse adelante, algo que no sucedía en los 2000«, afirmó.

Para Aberastain, la viabilidad de las inversiones de gran escala termina dependiendo, en última instancia, de una decisión política sostenida en el tiempo. Si bien reconoció que factores como el aumento del precio de los commodities, la incorporación de nuevas tecnologías y la mejora de los estándares ambientales favorecen el crecimiento del sector, consideró que no son suficientes por sí solos.

«Yo creo que tiene un peso muy grande la apertura de los proyectos por parte del sector privado y también el acompañamiento del Estado. Uno puede atribuir este contexto al aumento del valor de los commodities, a las mejoras tecnológicas o al cuidado ambiental, pero estoy convencido de que lo que realmente saca un proyecto adelante es la decisión política, más allá del color partidario o de los cambios de gestión«, ratificó.

Las inversiones en marcha y en evaluación

Ese cambio de escenario permitió que proyectos históricos comenzaran finalmente a dar el salto hacia la producción. El caso más emblemático es Calcatreu, un yacimiento de oro descubierto a fines de la década del 90 que, casi tres décadas después, inició la extracción y concretó el envío de sus primeros cargamentos al exterior.

Ubicado a unos 85 kilómetros de Jacobacci, en la Región Sur, Calcatreu constituye hoy el principal proyecto metalífero en desarrollo en la provincia, tanto por su escala como por el impacto económico. Sin embargo, no es la única iniciativa que avanza. En Sierra Grande también se desarrolla Target 300, un emprendimiento de menor escala que fue aprobado a fines de 2025 para extraer hasta 60.000 toneladas anuales de óxido de hierro de alta ley destinadas al mercado interno.

Depósito Ivana

Otro de las apuestas que concentra las expectativas del Gobierno provincial es Ivana, un depósito de uranio ubicado en cercanías de Valcheta que actualmente atraviesa la etapa de factibilidad, la última instancia técnica antes de definir si la inversión avanzará hacia la explotación.

Para Aberastain, se trata de una iniciativa estratégica en el contexto de la transición energética mundial. «Es el segundo proyecto más avanzado y es estratégico porque hoy, con las políticas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, hay dos grandes caminos. Uno es la descarbonización mediante tecnologías que demandan minerales críticos, como el litio, el cobre, la plata o el cobalto, utilizados en paneles fotovoltaicos, aerogeneradores y vehículos eléctricos. El otro es el desarrollo de nuevas fuentes de energía, como la energía nuclear, que es una de las más limpias porque no libera dióxido de carbono», explicó.

El funcionario también puso el foco en los potenciales efectos que tendría el proyecto para el sistema energético argentino. Según indicó, la puesta en producción de Ivana permitiría sustituir las importaciones de uranio que actualmente abastecen a las centrales nucleares del país.

«Hoy las tres centrales nucleares de Argentina importan el 100% del uranio que utilizan para producir energía. Río Negro, con su depósito, podría abastecer la totalidad del mercado interno. Ahí ya empezamos a hablar de soberanía energética. La provincia tiene el recurso, genera valor agregado y aporta a que el país deje de depender de esas importaciones«, sostuvo.

Por el momento, el proyecto no cuenta con un cronograma definido para el inicio de la extracción. Primero deberá concluir la etapa de factibilidad, cuyos estudios son realizados por consultoras internacionales encargadas de determinar la viabilidad técnica y económica de la inversión. Si los resultados son favorables, la empresa deberá presentar el informe de impacto ambiental, someter el proyecto a audiencia pública y, finalmente, obtener la autorización provincial para comenzar la explotación.

Además de Ivana, existen otros cinco proyectos que se encuentran en una instancia previa, denominada Evaluación Económica Preliminar (PEA, por sus siglas en inglés), en la que se busca determinar el volumen de recursos minerales y su potencial económico.

Minería de Río Negro

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