Chile se convierte en un polo atractivo para la industria biofarmacéutica y la investigación clínica a nivel mundial

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THE BIOPHARMACEUTICAL INVESTMENT & COMPETITIVENESS (BCI) SURVEY 2017

Estudio 2017 sobre Inversión y Competitividad en Biomedicina, patrocinado por PhRMA y FIFARMA, demostró que los países latinoamericanos podrían aumentar sustancialmente el nivel de inversión en la materia y que el país líder en la región es Chile.

Santiago de Chile, 10 de mayo del 2018. En un encuentro organizado por la Cámara de la Innovación Farmacéutica de Chile, (CIF) se presentó el estudio Biopharmaceutical Competitiveness and Investment (BCI) Survey 2017 que analiza, con base en la opinión de 500 ejecutivos de las principales multinacionales que operan tanto en economías desarrolladas como emergentes, el grado de atractivo y competitividad para el desarrollo de la industria biofarmacéutica, midiendo el grado de confianza que ellos tienen en 5 áreas – que incluyen el grado de sofisticación de la infraestructura local de investigación y desarrollo, capacidades regulatorias, protección de propiedad intelectual y dinámicas de mercado – y traduciéndolo en un puntaje cuantitativo.

El BCI Survey o Encuesta de Competitividad e Inversión Farmacéutica 2017, elaborado por la consultora internacional Pugatch Consilium, por encargo de PhRMA y FIFARMA, evaluó 31 de los mercados farmacéuticos más grandes y activos del mundo, cinco de ellos en América Latina. En su 4ª versión, incluyó por primera vez a Chile, país que alcanza una ubicación muy destacada dentro del grupo de mercados emergentes, siendo solo precedido por Singapur, Israel, Taiwán y Corea, y liderando posiciones en Latinoamérica.

Las tres economías emergentes que clasificaron en el tope – Singapur, Israel y Taiwán – tienen puntajes de cerca de 80% o más.  Lo que los distingue del resto de las economías emergentes, según los ejecutivos entrevistados, son sus entornos de políticas y normativas que propician la innovación, con sistemas regulatorios y de protección a la propiedad intelectual a la par de los estándares internacionales más elevados, y con un acceso a mercado relativamente abierto.

“El estudio reafirma que el entorno normativo importa”, indicó el especialista Daniel Coriat, director de Pugatch Consilium. “El índice no solo revela cuales economías son más o menos competitivas en el sector biofarmacéutico, sino que también provee fórmulas para crear entornos atractivos a la inversión extranjera.  Los mercados que han implementado políticas económicas y normativas favorables al sector farmacéutico en las 5 áreas cubiertas por el BCI – como por ejemplo Singapur que ha tenido en los últimos años progresos significativos especialmente en las áreas regulatorias y de protección a la propiedad intelectual y con un puntaje de 87% en el índice del BCI – han hecho que los ejecutivos que operan localmente tengan un alto grado de confianza y sean propensos a expandir sus operaciones, a pesar del tamaño reducido de estas economías.”

  

Chile y América Latina en el ranking

Según el informe LATAM, que evaluó a 11 países de la región, Chile obtuvo el puntaje más alto, (con un puntaje de 69.4%), debido a que según, la percepción de los ejecutivos, se han implementado políticas económicas y normativas coherentes, con una clara visión de largo plazo de convertirse en centro de innovación farmacéutica.

Los encuestados otorgaron una calificación alta al entorno de los estudios clínicos en Chile, por su buena infraestructura de CROs (Contract Research Organizations) y un proceso de aprobación simplificado, aunque consideran que los principales hospitales y clínicas deben aun desarrollar o mejorar sus centros de investigación clínica.

Los ejecutivos califican positivamente el entorno regulatorio, señalando los altos estándares relacionados con el registro de productos farmacéuticos, y celebran que Chile cuente ya con una autoridad regional acreditada de nivel 4 de la OPS/OMS. Sin embargo, estiman que los cambios regulatorios en materia de ensayos clínicos incluidos en la Ley Ricarte Soto (continuidad de tratamiento y responsabilidad sin causalidad directa y a todo evento) introducen incertidumbre importante, que afectara la inversión en investigación clínica en el país.

“Esta ubicación confirma el potencial que tiene nuestro país para desarrollar un polo de clase mundial en el área de la biomedicina y la exportación de servicios globales asociados a la Salud, contribuyendo a la diversificación productiva e inserción internacional de Chile en actividades mas intensivas en conocimientos e innovación”, señaló Jean-Jacques Duhart, vicepresidente ejecutivo de CIF. “Éste es el camino que han seguido numerosos países altamente desarrollados, y más recientemente países emergentes como Israel y Singapur. Dichos países han potenciado sus servicios e industrias ligadas a la Salud, como un motor de dinamismo e innovación y uno de los ejes para incorporarse a las economías del conocimiento, además de generar enormes beneficios para la atención de los pacientes y la salud de sus poblaciones”.

Costa Rica y México obtuvieron el segundo y tercer lugar (con puntajes de 63.6% y 63.1% respectivamente), con esfuerzos similares de modernización de sus economías y deseos también de volverse imanes a la inversión extranjera.  Por su parte, Colombia, Argentina y Brasil clasificaron en el cuadrante más bajo de la región – con puntajes entre 53.4 y 55.6 sobre 100, en gran medida por tener entornos de políticas económicas y normativas inconsistentes con estándares internacionales, según los ejecutivos que participaron en el estudio.  La evaluación abreviada de biosimilares, la inclusión de factores económicos en la aprobación de nuevos medicamentos, y la inclinación por el uso de licencias obligatorias como mecanismo para solventar problemas de acceso, fueron algunos de los temas de gran preocupación mencionados como factores que afectan la competitividad de estos países.

 

El puntaje promedio en América Latina – de 58 sobre 100 – es debido principalmente a ciertas áreas de preocupación que tienen los ejecutivos locales.  Las entidades regulatorias tienen capacidades muy limitadas para aprobar nuevos medicamentos, especialmente en el área de biosimilares, y el sistema es muy lento y burocrático.  No existen mecanismos efectivos de compensación por infracciones de propiedad intelectual, y es difícil proteger datos clínicos producidos en estudios de seguridad y eficacia de nuevos medicamentos.  Finalmente, el acceso al mercado en Latinoamérica y entorno de negocios están fuertemente sesgados a favor de compañías locales.  De hecho, estos mercados son vistos somo los más retadores de todas las economías incluidas en el estudio.

Los estudios están disponible para su descarga enwww.cifchile.cl y www.fifarma.com