China está desarrollando su propio Mythos, la IA superinteligente que inquieta al sector de la ciberseguridad
  • La carrera global por la inteligencia artificial también se disputa en el ámbito de la ciberseguridad. Mientras las grandes tecnológicas estadounidenses desarrollan modelos cada vez más sofisticados para detectar vulnerabilidades informáticas, China intenta acelerar su propia industria de defensa digital para no quedarse atrás.

El detonante más reciente ha sido Mythos, un nuevo modelo de IA presentado en abril por Anthropic. Esta tecnología es capaz de localizar y explotar fallos de seguridad con una velocidad y eficiencia sin precedentes, lo que ha disparado las alarmas en la industria tecnológica internacional.

La preocupación deriva de la capacidad que tienen esos sistemas de IA avanzados, tanto para reforzar la seguridad informática como para facilitar ataques cibernéticos más sofisticados. Esa naturaleza de “doble uso” es uno de los grandes desafíos de la nueva generación de inteligencia artificial.

La consultora IDC calcula que el mercado chino de ciberseguridad basada en IA alcanzará los 8.700 millones de dólares en 2030. La cifra supone multiplicar por más de 37 el tamaño actual del sector.

El crecimiento estará impulsado por la integración de IA en herramientas de seguridad ya existentes. “Casi todos los proveedores ya están intentando utilizar la inteligencia artificial y algunos están obteniendo buenos resultados en determinadas aplicaciones”, afirmó Austin Zhao, director senior de investigación de IDC China a South China Morning Post.

 

La expansión responde también a una necesidad estratégica. La IA está transformando el equilibrio tradicional entre ciberatacantes y defensores, pues las mismas herramientas capaces de detectar errores en el software pueden servir para encontrar puntos débiles antes que los equipos de seguridad humanos.

Un ejemplo reciente lo mostró el navegador Firefox. Unos ingenieros de Mozilla explicaron que el modelo Mythos les ayudó a corregir más de 400 fallos de seguridad en apenas un mes, una cifra muy superior a la habitual, compuesta por apenas unas docenas.

Diferencias entre potencias globales

La brecha tecnológica con Estados Unidos

“China desarrollará sin duda su propio Mythos, aunque actualmente las capacidades generales de sus modelos de ciberseguridad están lejos”, explicó Zhao, “pero la tendencia general es inevitable, ya que las capacidades de los modelos chinos también están aumentando rápidamente”.

La situación se complica porque compañías como OpenAI o Anthropic han limitado el acceso de proveedores chinos a algunas de sus tecnologías más potentes. OpenAI anunció recientemente que su nuevo modelo GPT-5.5, diseñado también para tareas avanzadas de ciberseguridad, se lanzará inicialmente solo para grandes empresas estadounidenses del sector, como Cisco, CrowdStrike y Cloudflare.

Zhao advierte que esta diferencia tecnológica podría ampliarse especialmente en áreas críticas como las vulnerabilidades de “día cero”, fallos en los que los defensores cibernéticos no tienen tiempo para solucionar los problemas antes de que sean explotados.

Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, en la reciente cumbre sobre IA de la India.Bhawika Chhabra / REUTERS

“China tendrá que aunar sus fuerzas colectivas, ya que actuar en solitario no será suficiente para hacer frente a estos cambios en el sector”, señaló el director de investigación. “Los proveedores de ciberseguridad deberán colaborar de forma proactiva con las empresas de IA y las asociaciones del sector”.

Nuevas normas

Pekín pone el foco en la regulación

En los últimos meses, Pekín ha apostado por un modelo de “gobernanza cooperativa”, basado en una colaboración estrecha entre las autoridades y la industria. El objetivo es intentar adaptar las normas a un ecosistema que evoluciona mucho más rápido que la legislación tradicional.

La semana pasada, tres grandes organismos reguladores chinos publicaron el primer marco normativo del país centrado específicamente en los agentes de IA. En él, se hace hincapié en la importancia de desarrollar “tecnologías de seguridad”, como medidas de protección criptográfica y herramientas de detección de ciberataques.

Paralelamente, varias grandes compañías tecnológicas chinas, entre ellas Huawei y Tencent Holdings, han impulsado una nueva alianza junto a universidades e instituciones para desarrollar estándares de código abierto que permitan verificar y auditar mejor el comportamiento de los sistemas autónomos.

Preocupaciones actuales

El temor a una IA fuera de control

El auge de los agentes de IA ha aumentado las preocupaciones sobre los posibles riesgos de estas tecnologías. A diferencia de los chatbots tradicionales, los nuevos sistemas autónomos pueden tomar decisiones, escribir código o ejecutar acciones sin una supervisión constante.

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Equipo Prensa
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