Un estudio CATLEC sobre percepciones de la transición hacia la electromovilidad en Chile encontró que, pese al gran apoyo ciudadano a esta tecnología

En un artículo orientado a comprender los impactos de la transición que ha vivido Chile en electromovilidad, siendo Santiago la ciudad del mundo con más buses eléctricos fuera de China, la directora alterna del Centro Avanzado de Transporte, Logística y Competitividad Económica (CATLEC) advierte la existencia de barreras concretas para el acceso y beneficio de esta transformación.

Un estudio CATLEC sobre percepciones de la transición hacia la electromovilidad en Chile encontró que, pese al gran apoyo ciudadano a esta tecnología, aún es bajo el conocimiento que existe sobre la política que la ha implementado.

La investigación, basada en una encuesta a 1.781 habitantes de la Región Metropolitana y un workshop con diversos grupos de interés, demostró un alto respaldo a la electromovilidad. Un 96% de los encuestados evaluó de forma positiva la incorporación de buses eléctricos al transporte público y un 91,8% apoyó extenderlo a otras regiones.

Esta percepción contrasta con una experiencia limitada en el tema: 81% declaró nunca haber conducido un vehículo eléctrico y casi la mitad aseguró no conocer la Estrategia Nacional de Electromovilidad vigente.

Los resultados de este estudio surgen en una década en que Chile ha impulsado una política climática orientada a reducir la emisión de gases de efecto invernadero. El país firmó el Acuerdo de París en 2016 y lo ratificó en 2017. Posteriormente, en 2022, promulgó la Ley Marco de Cambio Climático, que estableció como meta alcanzar y mantener la neutralidad de emisiones de gases de efecto invernadero al 2050. 

“Una transición exitosa no depende solo de electrificar vehículos, sino también de cómo las personas acceden, comprenden y participan de ese cambio”, asegura Beatriz Mella-Lira, directora alterna CATLEC y académica UNAB, además de autora del artículo titulado “Hacia una transición justa en electromovilidad: percepciones ciudadanas, brechas institucionales e implicancias de política pública desde Chile”.

Acceso y experiencia desigual en la electromovilidad

La encuesta se realizó a 837 mujeres y 944 hombres de la Región Metropolitana, quienes en un 96% evaluaron positivamente la incorporación de buses eléctricos al transporte público. Actualmente, la región cuenta con una red de más de 4 mil buses de este tipo.

Los beneficios percibidos como más valorados fueron la reducción de contaminación del aire y del ruido, con un 46,5% y un 41,4% respectivamente. En ese escenario, 91,8% apoyó extender esta implementación al resto de las regiones de Chile.

Pese al apoyo declarado, un 49,2% declaró no conocer la política detrás de esta implementación: la Estrategia Nacional de Electromovilidad; a su vez, un 60% consideró insuficiente la información disponible al respecto.

Este contraste, explica la académica, responde a barreras de información, acceso, costos y gobernanza. “El principal hallazgo es que el apoyo a la electromovilidad es muy alto, pero el acceso y la experiencia con ella siguen siendo desiguales”, asegura.

En esa línea, otro de los resultados muestra la poca experiencia directa con vehículos eléctricos: el 81% de las personas encuestadas nunca condujo uno. Esto se explicaría por una barrera económica, un 57,3% identificó el alto costo inicial como el principal obstáculo para adquirir un medio de transporte eléctrico, mientras que un 20,4% apuntó a la falta de infraestructura para cargarlo.

“Las personas valoran especialmente los beneficios ambientales de los buses eléctricos, pero persisten barreras de costo, información y experiencia directa. El estudio muestra que una transición justa requiere no solo más tecnología, sino también mejores condiciones de acceso, información y participación”, concluye Mella-Lira.

El desafío de masificar la electromovilidad

En junio de 2026, Chile actualizó su Estrategia Nacional de Electromovilidad y estableció una meta intermedia: para 2030 el 20% de la venta de vehículos livianos y medianos debe corresponder a unidades de cero emisión. Para 2035, el 100% de la venta de vehículos nuevos deben ser de este tipo.

En ese marco, la búsqueda es ir más allá del transporte público y promover el uso de vehículos eléctricos en contextos como el transporte privado o el transporte de carga, para así aportar a las metas de descarbonización que tiene el país.

Esa búsqueda, para la directora alterna CATLEC, debe ir acompañada de una accesibilidad adecuada. “Chile ya tiene metas tecnológicas ambiciosas; este paper aporta evidencia sobre la dimensión social que debe acompañarlas”, reflexiona.

Y agrega que el estudio “puede ayudar a decidir dónde priorizar cargadores, cómo focalizar información pública, qué territorios requieren mayor apoyo y cómo acompañar la expansión de buses eléctricos con criterios de equidad”.

Por ahora, el siguiente paso será ampliar el análisis a más territorios del país, de manera de generar recomendaciones de política pública basadas en evidencia más allá de la capital de Chile.

Accede a la investigación completa aquí: https://doi.org/10.1016/j.trip.2026.102247