Congo prohíbe exportar concentrados de cobre y cobalto y presiona al alza el precio del metal rojo

La República Democrática del Congo prohibió la exportación de concentrados de cobre y cobalto como parte de una estrategia destinada a aumentar el procesamiento interno de sus recursos minerales y capturar una mayor proporción del valor generado por la industria extractiva.

La decisión está contenida en una orden gubernamental firmada por los ministerios de Minería, Comercio Exterior y Economía de ese país, según informó Reuters. La disposición reemplaza el marco regulatorio aprobado en 2023, elimina las exenciones contempladas anteriormente y establece que la prohibición tendrá efecto inmediato.

No obstante, el documento abre la posibilidad de conceder autorizaciones excepcionales de exportación por un periodo de hasta un año cuando existan circunstancias consideradas estratégicas.

La medida también incorpora un nuevo régimen tributario para subproductos mineros de relevancia económica, cuya implementación considera un periodo de transición de tres meses.

El cobre reacciona con alza en Londres

El anuncio tuvo un efecto inmediato en el mercado internacional. El cobre a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres subió hasta 1,8% y alcanzó los US$14.369,50 por tonelada, acercándose al máximo histórico de US$14.527,50 registrado a fines de enero.

La reacción refleja la relevancia adquirida por la República Democrática del Congo dentro del suministro mundial de minerales estratégicos. El país es el mayor productor global de cobalto y se ha consolidado además como un actor importante en el mercado del cobre, ambos insumos fundamentales para la electrificación, la fabricación de baterías y el desarrollo de infraestructura energética.

La decisión del gobierno congoleño busca aprovechar esa posición para promover la comercialización de productos minerales con mayor valor agregado, fortalecer la capacidad industrial local y retener una proporción más elevada de los ingresos generados por sus recursos naturales.

Sin embargo, analistas citados por Reuters anticipan que el impacto inmediato sobre la oferta mundial podría ser limitado, debido a que una parte mayoritaria del cobre producido en Congo ya se exporta como metal refinado.

Durante el primer trimestre de 2026, el país despachó 696.725 toneladas de cátodos de cobre. En contraste, exportó 53.926 toneladas de concentrado, equivalentes a 18.863 toneladas de cobre contenido.

En el caso del cobalto, los envíos alcanzaron 51.940 toneladas de hidróxido, con un contenido aproximado de 17.054 toneladas del metal.

Kamoa-Kakula, entre las operaciones expuestas

Entre las faenas potencialmente más afectadas se encuentra Kamoa-Kakula, complejo controlado por Ivanhoe Mines, la china Zijin Mining y el Estado congoleño. La operación todavía exporta parte de su producción como concentrado mediante autorizaciones especiales.

El alcance definitivo de la nueva regulación dependerá, por tanto, de las exenciones que decida conceder el gobierno y de la capacidad disponible en el país para procesar los volúmenes que hasta ahora se comercializaban sin refinar.

Congo ya había aplicado restricciones similares en 2013, 2019 y 2023. En esas ocasiones se autorizaron excepciones cuando la capacidad interna de fundición y procesamiento resultó insuficiente para absorber la producción minera.

El nuevo marco amplía el alcance de las restricciones, reemplaza las disposiciones anteriores y refuerza la tributación aplicable a los subproductos recuperados durante los procesos de refinación.

El contraste con el desafío chileno

La decisión congoleña vuelve a instalar el debate sobre cuánto valor capturan los países productores antes de que sus minerales ingresen a las cadenas manufactureras internacionales.

Para Chile, principal productor mundial de cobre, la discusión resulta especialmente relevante debido a los desafíos que enfrenta su industria de fundiciones y refinerías, en un contexto marcado por mayores exigencias ambientales, instalaciones envejecidas y una creciente dependencia de capacidad de procesamiento ubicada en otros países.

La Estrategia Nacional para el Fortalecimiento de la Capacidad de Fundición y Refinación busca revertir esta situación mediante la modernización de las instalaciones existentes, el aumento de la capacidad nacional y la incorporación de tecnologías que permitan alcanzar mejores estándares ambientales.

Mientras Congo adopta restricciones directas para promover el procesamiento local de sus minerales, el desafío chileno apunta a generar las condiciones económicas, tecnológicas y regulatorias necesarias para recuperar competitividad y aumentar el valor agregado de su producción cuprífera.

La medida africana adquiere, de este modo, una importancia que trasciende su efecto inmediato sobre los precios: refleja una tendencia creciente entre los países productores por fortalecer su participación en etapas más avanzadas de la cadena de valor de los minerales críticos.

Fuente: Reuters 

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Equipo Prensa
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