Devolución de aranceles en EE.UU.: cuando el derecho existe, pero la ejecución falla
Matías Araya, Socio Fundador de Araya & Cía. Abogados
  • El proceso de devolución de aranceles en Estados Unidos ya está en marcha y, aunque en teoría representa una oportunidad concreta para que exportadores e importadores recuperen montos relevantes, los primeros resultados evidencian un escenario bastante más complejo de lo esperado.

Según cifras de la autoridad aduanera estadounidense, cerca de 2,12 millones de solicitudes han sido rechazadas, lo que equivale aproximadamente a un 15% del total presentado. No es un dato menor. Y lo más relevante: en la mayoría de los casos, estos rechazos no responden al fondo del derecho, sino a errores en la ejecución del proceso.

¿Qué está ocurriendo? Los problemas detectados son principalmente operativos y técnicos: errores en la carga de información, archivos inválidos o mal formateados, presentaciones realizadas por personas no autorizadas y solicitudes que no cumplen con los criterios actuales del sistema. Es decir, fallas que podrían evitarse, pero que hoy están generando consecuencias concretas.

Esto cambia completamente la lógica con la que muchas empresas enfrentan este tipo de procesos. La devolución no es automática. No basta con tener derecho a ella. El sistema exige validaciones estrictas, tanto en el formato como en el contenido de la información presentada. Y en ese contexto, el margen de error es mínimo.

El sistema CAPE, ya operativo, ha elevado el estándar de cumplimiento. La precisión técnica dejó de ser un detalle para transformarse en un factor determinante. Un error puede significar no solo un retraso, sino directamente el rechazo de la solicitud y la necesidad de comenzar nuevamente desde cero, con la consiguiente pérdida de tiempo y recursos, hasta perder la posibilidad de recuperar por exceder los plazos.

El impacto para las empresas es evidente. Muchas organizaciones que podrían estar recuperando montos relevantes están enfrentando dificultades para ingresar correctamente sus solicitudes, demoras de meses en la tramitación y rechazos que complejizan aún más el proceso. En un escenario donde los plazos son acotados y la competencia es alta, estos factores pueden marcar una diferencia significativa.

Por eso, hoy más que nunca, la gestión define el resultado. No se trata solo de identificar la oportunidad, sino de ejecutarla correctamente. Entender el proceso, anticipar los errores más comunes y cumplir rigurosamente con los requisitos técnicos es lo que finalmente determina si estos recursos vuelven a la empresa o se pierden en el camino.

La pregunta que muchas compañías deberían hacerse no es solo si tienen derecho a la devolución, sino más bien cuenta con las condiciones de gestionarla adecuadamente. Porque en este contexto, hacerlo bien no es una ventaja competitiva: es una condición básica para participar.

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