Felipe Martin Cuadrado Director Ejecutivo MAS Recursos Naturales
Felipe Martin Cuadrado, MAS Recursos Naturales

El Día Internacional de la Diversidad Biológica, celebrado cada 22 de mayo, recuerda que la protección de la biodiversidad está inseparablemente ligada a la gestión sostenible del agua. Esta conexión se hace especialmente visible en los ecosistemas altoandinos, donde el agua regula procesos ecológicos esenciales, sostiene la resiliencia de comunidades humanas y garantiza la supervivencia de especies únicas. En bofedales y lagos de altura, el delicado equilibrio entre precipitaciones altiplánicas, aportes hídricos y procesos de evaporación convierte a estos territorios en verdaderos laboratorios naturales para comprender cómo el agua sostiene la vida.

La gestión hídrica en los ecosistemas altoandinos es también un acto de protección de la biodiversidad. Monitorear caudales, calidad de agua y dinámica ecológica significa conservar hábitats frágiles y suelos vitales. El uso de tecnologías como sensores multiparámetro, drones para fotogrametría y conectividad satelital permite levantar datos de alta resolución, fortalecer la trazabilidad y facilitar la integración de comunidades y autoridades en procesos participativos de conservación. Así, los ecosistemas altoandinos se consolidan como nodos donde ciencia, gestión y protección convergen.

Su vínculo con los ODS es directo y múltiple. Con el ODS 6, al garantizar agua limpia y saneamiento mediante humedales que regulan el recurso hídrico. Con el ODS 13, al actuar como barreras naturales frente a sequías y variabilidad climática. Con el ODS 15, al ser hábitat de especies endémicas cuya conservación depende de mantener intactos los flujos hídricos. Incluso con el ODS 2, pues la diversidad genética de cultivos y ganado en zonas altoandinos está condicionada por la disponibilidad de agua y la salud de estos ecosistemas.

El Marco Kunming-Montreal refuerza esta visión al fijar metas como restaurar el 30% de los ecosistemas al 2030 y movilizar financiamiento global hacia la conservación. En Chile, la oportunidad está en vincular la gestión hídrica con la protección de ecosistemas altoandinos y otros críticos —bosques nativos, humedales y zonas costeras—, integrando políticas de agua y energía con resiliencia climática.

La narrativa es contundente: sin agua no hay biodiversidad, y sin biodiversidad no hay futuro sostenible. Los ecosistemas altoandinos son la prueba tangible de esta interdependencia, y su protección es avanzar simultáneamente en varios ODS, asegurando resiliencia climática, seguridad hídrica y sostenibilidad territorial.

Felipe Martin Cuadrado Director Ejecutivo MAS Recursos Naturales

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