El dólar cerró este viernes en Chile cerca de los $907,28, registrando un alza de $11,35, equivalente a 1,27%, en una jornada de fuerte presión para el peso chileno, marcada por una combinación de caída del cobre, mayor aversión al riesgo y fortalecimiento global de la divisa estadounidense.
El principal factor local fue el fuerte retroceso del cobre, que cayó 4,34% hasta los US$6,29 la libra, e incluso llegó a acumular pérdidas cercanas al 5% durante la sesión. Esta corrección se produjo tras los máximos históricos alcanzados durante la semana y respondió a toma de ganancias, menor apetito comprador en China por los precios elevados y preocupación por una Reserva Federal más restrictiva.
A nivel externo, el Dollar Index subió 0,36% hasta la zona de 98,9 puntos, acercándose a sus niveles más altos en cerca de un mes. El dólar global se vio impulsado por el aumento de los riesgos inflacionarios asociados al conflicto en Medio Oriente, con el Estrecho de Hormuz aún cerrado, precios del petróleo al alza y sin avances concretos en la negociación entre Estados Unidos e Irán, luego de que Donald Trump calificara la propuesta iraní como “inaceptable”.
Además, la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping terminó sin grandes acuerdos, lo que mantuvo la cautela sobre comercio, China y el conflicto geopolítico. A esto se sumaron los datos de IPC y PPI en Estados Unidos, que mostraron que el shock energético ya está presionando la inflación, reforzando la expectativa de tasas más altas por más tiempo e incluso aumentando las apuestas de una posible alza de tasas por parte de la Fed.
En resumen, el dólar subió con fuerza en Chile porque coincidieron dos presiones relevantes: un cobre que perdió soporte tras tocar récords y un dólar global fortalecido por inflación, petróleo, tensión geopolítica y expectativas de una Fed más restrictiva.
Admirals Latinoamérica.

























