El dólar cerró este martes en Chile cerca de los $906,60, registrando un alza de $6,60, equivalente a 0,74%, en una jornada marcada por una fuerte presión externa sobre el peso chileno.
El principal factor fue la caída del cobre, que retrocedió 2,05% hasta los US$6,20 la libra, alejándose de los máximos alcanzados la semana pasada. El metal rojo se vio presionado por la toma de ganancias, mayores preocupaciones inflacionarias y datos más débiles desde China, donde la inversión, las ventas minoristas y la producción industrial aumentaron las dudas sobre la demanda del mayor consumidor mundial de cobre.
A esto se sumó un escenario global más restrictivo. Las tensiones entre Estados Unidos e Irán y los precios elevados del petróleo siguen reforzando el temor a una inflación más persistente, lo que podría obligar a la Reserva Federal a mantener tasas altas por más tiempo o incluso volver a subirlas. Ese escenario golpea a los metales industriales, porque mayores tasas pueden afectar crecimiento global, manufactura y demanda por commodities.
En paralelo, el Dollar Index subió 0,31% hasta los 99 puntos, llegando a sus niveles más altos en seis semanas. El mercado ha cambiado con fuerza sus expectativas: antes se esperaban recortes de tasas, pero ahora los inversionistas comienzan a considerar que el próximo movimiento de la Fed podría ser una subida, dependiendo de las minutas del FOMC y los próximos datos PMI.
En resumen, el dólar subió en Chile porque coincidieron dos presiones relevantes: un cobre que perdió fuerza por China, inflación y toma de ganancias, junto con un dólar global fortalecido por tasas más altas, riesgo geopolítico y preocupación por el impacto energético en la inflación.
Admirals Latinoamérica.

























