Dos de cada tres organizaciones se ubican en el tramo bajo del Índice de Integridad en Gobiernos Corporativos

La tercera edición del estudio de Fundación Generación Empresarial y la Universidad Adolfo Ibáñez registró una caída de siete puntos respecto de 2025. Mientras las funciones de los directorios destacan entre los ámbitos mejor evaluados, persisten importantes brechas en desempeño socioambiental, evaluación y seguimiento.

Santiago, 22 de octubre de 2026. Casi dos de cada tres organizaciones participantes en el III Índice de Integridad en Gobiernos Corporativos se ubicaron en el tramo bajo de la medición, que además registró una caída de siete puntos respecto del año pasado. El estudio, elaborado por Fundación Generación Empresarial (FGE) y el Centro Futuros Empresariales de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), alcanzó un promedio de 53,1 puntos sobre 100, frente a los 60,1 obtenidos en 2025.

El Índice evalúa la incorporación de prácticas de integridad en los gobiernos corporativos a partir de tres dimensiones: Principios de Mercado, incluyendo ética, libre competencia y transparencia; Funcionamiento y Estructura de los directorios, considerando su composición, roles y responsabilidades; y Entorno y Seguimiento, abarcando vinculación con el entorno, evaluación y seguimiento y desempeño socioambiental.

Este año la investigación reunió a 131 organizaciones, la muestra más amplia desde su creación en 2024. De ellas, 84 (64%) se ubicaron en el tramo bajo del Índice, 32 (24%) en el medio y 15 (11%) en el alto. La disminución del puntaje se explica parcialmente por una mayor participación de empresas cerradas, que representan el 65% de la muestra y registran un promedio de 48,2 puntos, frente a los 63,9 de las empresas abiertas. Sin embargo, también se observaron retrocesos entre las organizaciones que participaron anteriormente: las 57 presentes tanto en 2025 como en 2026 disminuyeron su promedio en 1,8 puntos, mientras que las 23 que han participado en las tres ediciones acumularon una caída de 7,7 puntos desde 2024.

Fortalezas y brechas pendientes

Entre las tres dimensiones evaluadas, Principios de Mercado obtuvo el mejor resultado, con 21,4 puntos sobre un máximo de 33,3, seguido por Funcionamiento y Estructura del Gobierno Corporativo, con 19,1 puntos. En cambio, Entorno y Seguimiento registró el menor puntaje, con 12,6 puntos.

A nivel de subdimensiones, Roles del Directorio alcanzó el mejor resultado, con 8 puntos sobre 11,1. En contraste, Desempeño Socioambiental, Evaluación y Seguimiento y Estructura del Gobierno Corporativo se ubicaron entre los ámbitos más rezagados.

El análisis de las 57 organizaciones que participaron en las dos últimas mediciones identificó avances acotados en libre competencia, roles del directorio, evaluación y seguimiento y desempeño socioambiental. Las empresas grandes obtuvieron mayores puntajes que las de menor tamaño, mientras que por sectores económicos, Recursos Naturales y Energía obtuvo el mayor promedio, con 61,5 puntos, manteniéndose entre los mejor evaluados en las tres ediciones.

Para Janet Awad, presidenta de FGE, los resultados muestran que el desafío no consiste solamente en incorporar nuevas políticas y mecanismos de integridad, sino en asegurar que estos funcionen de manera articulada y se sostengan en el tiempo. “Contar con códigos de ética, políticas y mecanismos de control es importante, pero no suficiente. La autorregulación exige que las propias organizaciones asuman la responsabilidad de evaluar sus prácticas, detectar debilidades y corregirlas, sin esperar a que una nueva exigencia legal las obligue a hacerlo. La integridad no es un estado que se alcanza de una vez y para siempre, sino una capacidad que debe fortalecerse permanentemente”, señaló. 

Uno de los hallazgos del estudio es que las organizaciones mejor evaluadas cuentan con mayor frecuencia con prácticas como la inducción de nuevos directores, la priorización de riesgos, las reuniones del directorio con auditoría interna sin presencia del gerente general y la evaluación de sus políticas de integridad.

El estudio también identificó diferencias en la profundidad de la relación de las organizaciones con sus grupos de interés, especialmente con las comunidades. Sobre este punto, Awad señaló: “Una gestión íntegra requiere conocer qué preocupa, qué esperan y qué valoran los distintos grupos de interés, desde los colaboradores y clientes hasta los proveedores y las comunidades. No basta con mantenerlos informados: es necesario escucharlos, comprender sus necesidades e incorporar esa información en las decisiones y estrategias de la organización. Esa es una tarea en la que los directorios tienen un papel fundamental”.

Por su parte, Magdalena Aninat, directora del Centro Futuros Empresariales de la Escuela de Negocios UAI, subrayó que “nos interesa contribuir al desarrollo empresarial y sabemos que un buen gobierno corporativo es una capacidad estratégica que permite tomar mejores decisiones, gestionar riesgos considerando el entorno y sostener procesos de mejora continua. Por eso es una buena noticia que cada vez más compañías y directores se interesen en formarse. El Índice permite entender cómo avanzar desde la incorporación de buenas prácticas hacia un sistema de gobierno corporativo más integrado, donde los principios de integridad, las capacidades del directorio, la supervisión de riesgos y la evaluación de resultados funcionen de manera conectada”.

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