- La flexibilidad es el principal factor que se valora de este tipo de instalaciones, así como su ubicación estratégica, cerca de los consumidores.
Santiago, septiembre 2026.- Históricamente asociadas al uso residencial, hoy las minibodegas están respondiendo a una creciente necesidad del comercio, sector que se ha convertido en un importante motor de demanda para la industria.
Es así como el crecimiento del e-commerce, la distribución de última milla y la necesidad de las pequeñas empresas de contar con espacios de almacenamiento flexibles están transformando el mercado de las minibodegas en Santiago.
Actualmente, el mercado de minibodegas en la Región Metropolitana supera los 380 mil m², distribuidos en más de 90 centros. Sólo durante 2025 se incorporaron cerca de 60 mil m² nuevos, reflejando la expansión que ha experimentado esta industria en los últimos años.
Uno de los cambios más relevantes del sector está en el perfil de sus usuarios. Mientras antiguamente las minibodegas eran utilizadas principalmente como una extensión del hogar, actualmente el comercio representa, en algunos casos, cerca de la mitad de los metros cuadrados utilizados, tendencia asociada al crecimiento del e-commerce y las nuevas necesidades de distribución urbana.
“Las minibodegas están respondiendo a una forma distinta de hacer comercio. Hoy un emprendedor o una pyme puede necesitar almacenar inventario cerca de sus clientes, pero sin asumir el costo ni la rigidez de una gran bodega. Ese cambio está generando una demanda cada vez más diversa por espacios flexibles y bien conectados dentro de la ciudad”, señala Eduardo Roubik, gerente general de IRC Inmobiliaria.
El formato permite acceder a espacios de distintos tamaños, ajustar la superficie de acuerdo con las necesidades de cada usuario, acceder directamente a su espacio sin intermediarios y 24/7, y la posibilidad de contratos más cortos o modificables, convirtiéndose en una alternativa para emprendedores, comercios, empresas que requieren manejar inventarios o almacenar productos de manera más flexible.
Para Roubik, la ubicación comienza además a jugar un rol clave en el desarrollo de este mercado. “A medida que el e-commerce y la logística urbana siguen creciendo, tener capacidad de almacenamiento dentro de la ciudad adquiere mayor relevancia. La cercanía con las principales vías y con los consumidores puede transformarse en una ventaja importante para empresas que necesitan operar de manera más eficiente”, precisa.
En este escenario, IRC Inmobiliaria avanza en el desarrollo de un nuevo proyecto de más de 4.200 m² de minibodegas en Santiago Centro, ubicado en la intersección de Almirante Barroso con Rosas, a 350 metros de Metro Santa Ana, 100 metros de Autopista Central y 70 metros de avenida San Pablo.
El proyecto forma parte de un edificio de uso mixto de ocho pisos, que contempla además 117 departamentos y 13 locales comerciales, integrando vivienda, comercio y espacios de almacenamiento en una zona de alta conectividad. Su habilitación se realizó por etapas y su inicio de operación está previsto entre fines de 2026 y comienzos de 2027.





































