Economía pierde impulso por segundo mes consecutivo y empleo vuelve a debilitarse

El Índice Económico IPP UNAB cayó de 21,0 a 19,5 puntos en septiembre, arrastrado por uno de los mayores retrocesos de la Situación Macroeconómica de los últimos años. Aunque mejoraron las expectativas empresariales y algunas condiciones financieras de los hogares, el IMACEC volvió a terreno negativo, disminuyó la ocupación y se destruyeron cerca de 9 mil empleos.

La economía chilena volvió a mostrar señales de debilitamiento durante septiembre. Por segundo mes consecutivo, el Barómetro de la Economía Chilena del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello registró un retroceso, con un Índice Económico IPP UNAB que disminuyó desde 21,0 a 19,5 puntos.

Pese a la caída, el indicador general se mantuvo en el cuadrante “Bien, pero empeorando”. Sin embargo, la composición interna del Barómetro muestra un escenario de señales contrapuestas: mientras las expectativas mejoraron y la situación de los consumidores registró un avance moderado, la situación macroeconómica sufrió un fuerte deterioro.

En total, 15 de las 24 variables analizadas —equivalentes al 62,5%— permanecieron en el lado positivo y nueve en el negativo. No obstante, aumentó la cantidad de indicadores que se encuentran deteriorándose: las variables clasificadas como “Empeorando” pasaron de ocho a diez, mientras aquellas “Mejorando” aumentaron de cinco a siete. Durante el mes se produjeron 14 cambios de cuadrante, siete positivos y siete negativos.

Mejoran las expectativas, pero principalmente entre las empresas

Una de las principales señales favorables provino del Subíndice de Expectativas, que aumentó desde 25,7 a 27,8 puntos y pasó desde “Bien, pero empeorando” a “Bien y mejorando”.

El impulso estuvo explicado especialmente por el Índice de Confianza Empresarial (IMCE), que subió desde 43,62 a 48,21 puntos y logró revertir parte del deterioro acumulado durante los meses anteriores. A ello se sumó una disminución de la incertidumbre económica respecto de igual período del año anterior.

La percepción de los consumidores, en cambio, siguió una trayectoria distinta. Su índice de confianza cayó desde 42 a 38,1 puntos, ubicándose nuevamente en el cuadrante “Mal y empeorando”. El deterioro se observó en los cuatro componentes de la medición: situación económica actual, inversiones, trabajo y expectativas económicas.

De esta forma, la recuperación de las percepciones económicas continúa concentrándose fundamentalmente en el mundo empresarial, mientras los consumidores permanecen más rezagados.

El IMACEC vuelve a terreno negativo

El mayor deterioro se produjo en el Subíndice de Situación Macroeconómica, que cayó 14,2 puntos, desde 17,4 hasta 3,2 puntos. Se trata de uno de sus descensos más pronunciados de los últimos años, aunque permanece dentro del cuadrante “Bien, pero empeorando”.

El principal factor detrás de esta caída fue el IMACEC, que registró una variación interanual de -1,5% en julio, después del crecimiento de 2,4% observado el mes anterior. Según el informe, se trata de la mayor caída del indicador en más de tres años.

El retroceso estuvo acompañado por una disminución interanual de 3,2% en la producción de bienes, afectada principalmente por la minería y la industria. El IMACEC no minero, en tanto, cayó 0,3%.

También se produjo un deterioro del tipo de cambio: el dólar aumentó desde $913,15 a $940,91, movimiento que llevó al indicador desde “Mal, pero mejorando” hacia “Mal y empeorando”.

La Inversión Extranjera Directa fue la excepción dentro de este subíndice, al aumentar desde 3,8% a 4,1% del PIB y pasar desde “Mal y empeorando” a “Mal, pero mejorando”.

Menos ocupados y nuevas señales de debilidad en el empleo

La situación de los consumidores mostró un avance moderado, desde 15,5 hasta 16,9 puntos, impulsado en parte por mejores condiciones de financiamiento, una disminución de la informalidad y un leve repunte de los avisos laborales por internet.

Sin embargo, el mercado laboral continuó entregando señales negativas.

La tasa de ocupación cayó hasta 55,9%, disminuyendo 0,92 puntos porcentuales respecto del trimestre anterior. Al mismo tiempo, el número de ocupados a nivel nacional pasó desde 9.314.017 a 9.305.107 personas, lo que representa una reducción de 8.910 puestos de trabajo. Tanto la ocupación como la creación de empleo pasaron desde “Mal y sin cambios” hacia “Mal y empeorando”.

La participación laboral femenina también retrocedió y se ubicó en 53,22%, manteniendo una brecha de 17,4 puntos porcentuales respecto de los hombres, cuya participación alcanzó 70,6%.

A ello se suma que la inflación volvió a aumentar hasta 4,1% en doce meses, alejándose nuevamente de la meta de 3% del Banco Central.

Una economía con señales contrapuestas

Para Gonzalo Valdés, subdirector del Instituto UNAB de Políticas Públicas, los resultados de septiembre reflejan precisamente la coexistencia de señales positivas y negativas.

“La economía muestra señales contrapuestas: por un lado, las expectativas se recuperan principalmente por un repunte de la confianza empresarial, y por otro, la situación macroeconómica registra uno de sus mayores retrocesos de los últimos años. El regreso del IMACEC a terreno negativo se suma a las señales de debilidad en el empleo y la inflación también volvió a repuntar”, señala.

“La tarea hacia adelante será determinar si la actividad puede recuperar una trayectoria de crecimiento que permita traducirse también en una recuperación del mercado laboral”, agrega.

El Barómetro advierte, además, que la economía chilena continúa expuesta a los efectos del escenario internacional y a shocks que pueden transmitirse rápidamente a través del precio del petróleo, el tipo de cambio y los mercados financieros.