SpaceX comenzó a cotizar públicamente el 12 de junio después de concretar una Oferta Pública Inicial (IPO) que valoró a la compañía en $1.77 billones, convirtiéndola en la séptima empresa pública más valiosa del mundo y superando incluso a Tesla en valoración.
Según cálculos de la plataforma de inversión con sede en San Francisco, más de 4,400 empleados y ex empleados de SpaceX se convertirán en millonarios gracias a las acciones que recibieron como parte de sus paquetes de compensación.
De ese grupo, aproximadamente 400 personas podrían alcanzar patrimonios superiores a $100 millones.
La estrategia de SpaceX de repartir acciones entre empleados de prácticamente todos los niveles de la organización ha sido clave en este fenómeno.
Uno de esos casos es el de Gavin Petit, ex empleado de SpaceX, quien relató a The New York Times que en 2012 recibió varios miles de acciones además de su salario.
En aquel momento, cada acción tenía un valor de apenas $13.80.
Petit explicó que también decidió convertir sus bonos laborales en más acciones de la empresa y terminó acumulando cerca de 50,000 títulos.
Sin embargo, no todos los trabajadores corrieron con la misma suerte. Diversos empleados revelaron que muchos decidieron vender sus acciones años atrás porque creían que SpaceX nunca saldría a bolsa, especialmente debido a las reiteradas críticas de Elon Musk hacia las compañías que cotizan en los mercados públicos.
Ahora, según relataron varios empleados, muchos de ellos lamentan profundamente haber tomado esa decisión.
Antes de la salida a bolsa, SpaceX también modificó su estructura accionaria. Aunque Musk conserva aproximadamente el 42% de la propiedad económica de la compañía, mantiene cerca del 85% del poder de voto total, asegurando el control de las decisiones estratégicas.
La operación también impulsó la fortuna personal de Musk a niveles sin precedentes.
SpaceX es además la primera de las denominadas compañías ‘mega cap’ que se espera debuten en bolsa este año.
La salida a bolsa ocurre semanas después de que una demanda presentada por Musk contra OpenAI fuera desestimada.
El empresario, quien fue cofundador de la compañía, acusaba a OpenAI y a su director ejecutivo, Sam Altman, de abandonar el modelo sin fines de lucro con el que originalmente fue creada para beneficiar a la humanidad mediante el desarrollo de inteligencia artificial.
Sin embargo, el jurado concluyó que la acción legal había sido presentada fuera del plazo permitido.





































