En una industria donde la seguridad operacional se ha convertido en un factor cada vez más relevante para la continuidad del negocio, la tecnología está comenzando a avanzar desde el registro y análisis de los accidentes hacia un nuevo desafío: anticiparlos. Según el reporte de ICMM (Consejo Internacional de Minería y Metales) 2024, señala que la falta de implementación efectiva de controles críticos estuvo asociada al 83% de las fatalidades registradas entre sus compañías miembro.
Cada vez que ocurre un accidente grave en una faena minera o industrial se activa un ciclo conocido: reporte, paralización, investigación, medidas correctivas y eventuales consecuencias legales. Sin embargo, existe una pregunta que pocas veces llega a la mesa de un comité ejecutivo o directorio antes de que ocurra el evento: ¿era posible anticiparlo?
En Chile, la seguridad minera ha mostrado avances significativos durante los últimos años, aunque los accidentes graves continúan siendo uno de los principales desafíos para la industria. Según cifras de Sernageomin, en 2010 se registraron 45 fallecidos, mientras que en 2025 la cifra disminuyó a 15, lo que representa una reducción cercana al 67%. Pese a este avance, el desafío hoy está en fortalecer la prevención y avanzar hacia herramientas tecnológicas capaces de identificar riesgos antes de que deriven en accidentes graves.
Los datos ya existen, pero están dispersos
La minería opera diariamente con información valiosa generada por sus propios sistemas. El problema es que esos datos suelen encontrarse distribuidos entre distintas plataformas, cada una diseñada para observar una parte específica de la operación.
Es precisamente al analizar ese conjunto donde pueden aparecer las denominadas “señales débiles”: condiciones que, observadas de manera aislada, pueden parecer menores, pero que al converger pueden incrementar la vulnerabilidad de un proceso operacional.
Los accidentes graves rara vez responden a una única causa. Pueden ser el resultado de distintas señales que coinciden en un mismo momento y lugar sin haber sido conectadas y controladas oportunamente.
Frente a este contexto, ZYGHT, software especializado en gestión de seguridad y excelencia operacional en minería e industria productiva, sostiene que parte de la respuesta puede estar en información que las propias operaciones ya generan. Para ello desarrolló Safety Intelligence, una nueva capa de inteligencia cuyo modelo de vulnerabilidad está diseñado para detectar la convergencia de múltiples señales débiles asociadas a la exposición de trabajadores en un frente de trabajo, identificando cuándo su acumulación comienza a configurar una condición de riesgo estructural que podría no ser advertida por cada sistema, de manera individual, y presentarla en un lenguaje de riesgo de negocio útil para ejecutivos y directorios.
“Hoy el desafío no es necesariamente generar más información, sino lograr interpretar de manera integrada los datos que las operaciones ya producen. Cuando esas señales se cruzan y se transforman en información accionable, es posible entregar a los ejecutivos una mirada anticipada del riesgo y apoyar decisiones antes de que ocurra un evento grave”, explica Mario Jara, CEO de ZYGHT.
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