Santiago, Chile. 14 de mayo de 2026. Chile se impuso metas ambiciosas para alcanzar la neutralidad de carbono en 2050 y avanza firmemente en su cumplimiento. En este escenario, empresas como Aggreko, líder mundial en soluciones energéticas, están impulsando tecnologías y modelos híbridos que permitan avanzar en la transición de manera gradual y operativamente viable, especialmente en sectores como la minería, la industria y la logística.
Según la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), en su reporte Chile 2050 Energy Transition Roadmap, el país ha logrado avances importantes, como que las energías de bajas emisiones pasaron de representar un 24% del consumo energético en 2010 a un 38% en 2024, y que las energías renovables ya generan más del 34% de la electricidad. Sin embargo, el camino está lejos de ser fácil ni inmediato, ya que la transición implica una transformación profunda con costos significativos y desafíos operativos. No es tan simple como “solamente” instalar un panel solar o una instalación de energía eólica.
“Tecnologías como el hidrógeno o incluso algunos proyectos eólicos son muy eficientes, pero todavía tienen costos muy altos. Una sola turbina puede costar alrededor de US$20 millones, lo que dificulta su adopción masiva en el corto plazo”, explica Débora Tavares, especialista en soluciones sustentables de Aggreko.
A esto se suma la necesidad de expandir y modernizar la infraestructura: según el reporte de la IEA, la red eléctrica del país deberá crecer un 40% para 2035 y más que triplicarse hacia 2050, junto con mayores inversiones en almacenamiento y digitalización para integrar las energías renovables de forma segura.
En paralelo, la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA) advierte que uno de los principales desafíos es integrarla de manera eficiente al sistema eléctrico. A marzo de 2026, el sistema acumulaba cerca de 1.877 GWh de energía renovable recortada, es decir, energía disponible que no logró ser transportada, almacenada ni consumida, según la organización.
Así, los altos costos iniciales de las tecnologías limpias y la descoordinación entre generación, transmisión y consumo siguen siendo barreras relevantes para acelerar la transición energética, especialmente a corto plazo. Esto explica por qué la dependencia de los combustibles fósiles sigue siendo elevada. Solo en 2024, Chile destinó cerca de US$14.000 millones a la importación de estos combustibles, según la IEA.
La transición, entonces, es una evolución progresiva en la que el desafío consiste en avanzar sin comprometer la continuidad operativa ni la viabilidad económica.
Paso a paso: el modelo más realista
Desde una mirada sistémica, el camino no consiste en reemplazar de golpe las tecnologías actuales, sino en avanzar en paralelo mediante soluciones intermedias y mejoras de eficiencia.
Un ejemplo concreto es el de las operaciones remotas. Como explica Aggreko, en muchos proyectos mineros la transmisión eléctrica simplemente no llega a lugares aislados. En estos casos, depender exclusivamente de energías renovables todavía no es viable, ya sea por condiciones geográficas, climáticas o de infraestructura.
“La energía es del cliente; nosotros entregamos soluciones para generarla. Y en muchos casos, eso implica trabajar con lo que es técnicamente posible hoy”, señala Débora Tavares.
- Hacer más eficiente lo que ya existe (generación en sitio)
En faenas mineras, operaciones petroleras o industrias fuera de red, la generación en sitio con diésel o gas sigue siendo inevitable. Sin embargo, la dependencia del diésel se ha vuelto más urgente por el alza de los precios internacionales del petróleo, más allá del impacto ambiental.
Los precios del diésel han aumentado entre un 30% y un 70% desde febrero, mientras que el gas natural licuado (GNL) ha registrado alzas de cerca del 30%, lo que presiona los costos de las operaciones remotas e intensivas en consumo de energía.
Una solución es la generación de gas mediante sistemas de combustión optimizados, que permiten reducir las emisiones entre un 20% y un 40% sin cambiar la matriz energética de base.
La compañía ya ha implementado este tipo de soluciones en operaciones de Colombia y México; actualmente trabaja en proyectos similares en Chile. En uno de ellos, Aggreko incorporó un sistema de inyección de gas natural en motores diésel que permitirá reducir el consumo de este combustible hasta un 40% y disminuir proporcionalmente las emisiones de gases de efecto invernadero.
“Pasar de diésel a gas no significa abandonar por completo los combustibles fósiles, pero sí representa un primer paso importante en la transición energética, porque permite reducir las emisiones de manera significativa mediante una tecnología confiable y disponible hoy”, explica Débora Tavares, especialista en soluciones sustentables de Aggreko.
- Soluciones híbridas en operaciones aisladas
En operaciones como campamentos mineros o faenas en zonas extremas, las soluciones híbridas están empezando a cerrar la brecha entre el costo y la sostenibilidad.
“Sacar una parte del diésel e incorporar paneles solares permite reducir el consumo y las emisiones en ciertas horas del día. Luego, los generadores aseguran la continuidad”, explica Débora Tavares.
Actualmente, distintas organizaciones del sector energético coinciden en que estas soluciones híbridas desempeñan un rol transitorio importante, especialmente mientras avanzan tecnologías como el almacenamiento de energía y la modernización de la infraestructura eléctrica.
- Digitalización de equipos críticos
El uso de tecnologías de monitoreo también puede contribuir a reducir las emisiones. A través de su Centro de Operaciones Remotas (CORE), Aggreko monitorea en tiempo real los generadores, los sistemas de enfriamiento y los equipos de control de temperatura.
“Si puedes bajar el consumo de 100 a 80, no solo reduces costos, sino también emisiones. Ese tipo de eficiencia es clave en el camino hacia el net zero”, afirma Débora Tavares.
Un cambio estructural, no inmediato
A pesar de los avances, el consenso es claro: la industria no pasará de ser térmica a 100% renovable de un día para otro.
“No vamos a pasar de ser térmicos a ser 100% renovables. El camino será cada vez más eficaz, intentando probar otras soluciones y buscando cómo hacerlo lo más limpio posible”, concluye Débora Tavares.
Acerca de Aggreko
Aggreko es líder mundial en soluciones a medida de energía y temperatura. Diseñamos, implementamos y optimizamos soluciones flexibles de energía y temperatura que son esenciales para las operaciones de nuestros clientes.
Trabajamos en todos los sectores principales y aportamos una profunda experiencia específica para diseñar soluciones centradas en las necesidades de nuestros clientes. Utilizamos nuestra experiencia en entornos exigentes y en aplicaciones complejas para desarrollar soluciones fiables, eficientes y sostenibles que satisfacen las necesidades de los clientes, desde emergencias críticas hasta la seguridad energética a largo plazo.
Fundada en 1962, creamos esta categoría y seguimos liberándola. En un mundo con una creciente demanda de energía y un enfoque cada vez mayor en la sostenibilidad, estamos marcando el ritmo. Estamos invirtiendo en nuevos mercados, nuevas aplicaciones y en equipos, combustibles y servicios sostenibles que impulsan a nuestros clientes y su transición energética, estén donde estén en su recorrido.
Con sede en el Reino Unido, contamos con más de 6.900 empleados en todo el mundo y operamos en más de 70 países. Formamos parte del grupo Aggreko, que incluye especialistas en todos los ámbitos de la energía y el control de la temperatura.
Para obtener más información, visite nuestro sitio web: www.aggreko.com

























