- Un modelo que antes era A+ o A++ puede aparecer con una letra más baja sin haber perdido eficiencia: las escalas antigua y nueva no son comparables.
- Los refrigeradores representan cerca del 16% del consumo eléctrico de los hogares, según el Ministerio de Energía.
El mercado chileno de electrodomésticos entró en una nueva etapa. El Ministerio de Energía y la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) pusieron en marcha la nueva etiqueta de eficiencia energética E2.0 para refrigeradores, refrigeradores-congeladores, congeladores y equipos similares de uso doméstico.
La medida fue presentada el 30 de octubre por la ministra de Energía, Ximena Rincón, y la superintendenta de Electricidad y Combustibles, Marta Cabeza. Desde el sábado 31 de octubre, todos los equipos que se ofrezcan en tiendas físicas y en plataformas de comercio electrónico deben exhibir la nueva etiqueta.
Qué cambia en la etiqueta
El cambio va más allá del diseño. La etiqueta E2.0 mantiene la escala de la A a la G con su código de colores, pero incorpora una metodología de cálculo más exigente y nuevos rangos de clasificación. Se reconoce por un sello circular verde.
La consecuencia más importante para el mercado es que las categorías antiguas y las nuevas no son equivalentes. Un refrigerador que antes figuraba como A+ o A++ puede aparecer ahora con una letra más baja, sin que haya perdido eficiencia ni cambiado sus características: lo que cambió es la vara con que se mide. Por eso, fabricantes, importadores y comercializadores no deben mezclar ambas clasificaciones en fichas técnicas, catálogos, campañas o comparaciones de productos.
El consumo mensual, el nuevo dato para comparar
La etiqueta informa de forma explícita el consumo mensual de electricidad en kWh. Con ese dato, vendedores y plataformas de comercio electrónico pueden entregar información cuantificable y comparable entre marcas y capacidades, y el precio de compra deja de ser el único factor de decisión.
El dato es especialmente relevante en los refrigeradores, porque están conectados todo el día. Según el Ministerio de Energía, representan cerca del 16% del consumo eléctrico de los hogares.
| Categoría E (21 kWh/mes) | $4.830 al mes |
| Categoría B (16 kWh/mes) | $3.680 al mes |
| Diferencia | $1.150 al mes · $13.800 al año |
Ejemplo referencial con un precio de $230 por kWh en una comuna de la Región Metropolitana. Para estimar el costo de un equipo, se multiplica el consumo mensual de la etiqueta por el precio del kWh de la tarifa eléctrica.
Dos etapas de implementación
| Desde el 1 de enero de 2026 | En la primera venta de fabricantes o importadores a comercializadores o clientes finales, los productos deben contar con el Certificado de Aprobación de Eficiencia y la etiqueta E2.0. |
| Desde el 31 de octubre de 2026 | Todos los productos ofrecidos en puntos de venta del país, físicos y virtuales, deben exhibir la nueva etiqueta. |
La segunda etapa afecta directamente al comercio minorista y a las plataformas digitales, que deben asegurar que la información energética que muestran corresponda a la clasificación vigente. La fiscalización está a cargo de la SEC.
Qué deben hacer los actores de la cadena
- Fabricantes e importadores: incorporar los nuevos parámetros técnicos en los procesos de evaluación, certificación y documentación, y verificar que cada modelo lleve la versión de etiqueta que corresponde.
- Distribuidores y cadenas de retail: actualizar etiquetas físicas, fichas técnicas, catálogos y bases de datos comerciales.
- Comercio electrónico: publicar la información de eficiencia en cada ficha de producto y coordinar con proveedores y marcas para que los datos sean consistentes en todos los canales.
- Equipos de venta y atención al cliente: prepararse para explicar por qué un mismo modelo puede tener una letra distinta según la versión de la etiqueta.
Dos etiquetas en el mercado durante la transición
El Ministerio de Energía advirtió que, durante la transición, es posible encontrar un mismo modelo con etiquetas diferentes. Ambas pueden ser válidas en este periodo, y la diferencia no significa que los equipos sean técnicamente distintos ni que uno haya perdido eficiencia. Para el comercio, la clave es comunicarlo con claridad y evitar comparaciones directas entre la escala antigua y la E2.0.
La eficiencia como factor de competencia
Para la industria, contar con parámetros actualizados y datos de consumo comparables establece un marco común de información para fabricantes, importadores y comercializadores. El desafío no se limita a colgar un nuevo distintivo: implica adaptar los procesos de certificación, gestión documental y comunicación comercial. En un mercado donde la eficiencia energética
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