Cada año, durante el segundo martes de febrero, se conmemora el Día Internacional del Internet Seguro, una iniciativa que se celebra desde 2004 con el objetivo de promover un uso responsable, consciente y seguro de la red, especialmente entre niños, niñas y adolescentes, pero también entre usuarios adultos, empresas e instituciones. En un escenario marcado por el aumento de fraudes digitales, robo de datos y suplantación de identidad, la inteligencia artificial (IA) se ha transformado en una herramienta clave para fortalecer la seguridad en el entorno digital.
Hoy, gran parte de los riesgos asociados al uso de internet -como el phishing, las estafas en línea, los correos falsos o la difusión de contenidos maliciosos- operan a gran escala y con altos niveles de sofisticación. Frente al contexto, la IA permite analizar patrones, comportamientos y miles de casos en segundos, algo imposible de replicar únicamente con intervención humana. “Una inteligencia artificial es capaz de analizar miles de casos en pocos segundos, algo que un grupo de personas no podría hacer en el mismo tiempo”, explica Nicolás Silva, director de Tecnología de Asimov Consultores, empresa chilena especializada en el desarrollo de software, aplicaciones móviles e inteligencia artificial para el sector público y privado.
Desde la perspectiva de los usuarios finales, la IA actúa como un filtro permanente de seguridad, capaz de detectar amenazas antes de que se materialicen. “Para las personas, la inteligencia artificial ayuda a identificar estafas, correos falsos, intentos de phishing y mensajes sospechosos antes de que el usuario caiga en ellos. Incluso puede detectar comportamientos anómalos en cuentas, como accesos desde ubicaciones inusuales o intentos reiterados de ingreso”, señala Silva, quien es ingeniero civil de la Universidad de Chile y Máster en TI de la Universidad de Carnegie Mellon. Este tipo de soluciones resulta especialmente relevante considerando que no todos los usuarios cuentan con altos niveles de alfabetización digital o prácticas seguras en el manejo de contraseñas.
Otro ámbito clave es la moderación y filtrado automatizado de contenidos, donde la IA identifica mensajes dañinos, fraudes, suplantaciones o publicaciones maliciosas, contribuyendo a entornos digitales más seguros y confiables. Estas tecnologías no solo previenen daños individuales, sino que también fortalecen la confianza en plataformas digitales, servicios financieros, comercio electrónico y aplicaciones públicas.
Ahora bien, en el caso de las organizaciones, la inteligencia artificial cumple un rol estratégico. “La IA permite analizar grandes volúmenes de información en tiempo real, detectar fraudes o ataques mucho antes de que el daño sea significativo y automatizar respuestas de seguridad que antes dependían exclusivamente de personas”, explica el profesional, añadiendo que: “Esto reduce el margen de error humano y acorta los tiempos de reacción, un factor crítico frente a incidentes de ciberseguridad”.

























