Laboratorio móvil lleva a la faena minera el control de los explosivos que se usan en cada tronadura

Comprobar cómo se comportan los explosivos en el lugar donde se utilizan es el foco de un laboratorio móvil desarrollado por la consultora chilena LadEx. La iniciativa traslada a las faenas mineras mediciones que permiten contrastar el desempeño del producto con sus especificaciones. El objetivo es identificar desviaciones que pueden traducirse en mayores costos, fallas operacionales o impactos sobre trabajadores y comunidades cercanas.

El problema tiene consecuencias que van más allá de la detonación. Según los antecedentes técnicos de la consultora, un explosivo fuera de especificación puede aumentar el consumo y empeorar la fragmentación de la roca. A ello se suman riesgos como fallas de detonadores o tiros quedados, es decir, cargas que no detonan como estaba previsto y que requieren una evaluación especializada.

“La faena necesita saber cómo está funcionando el explosivo que utiliza”, señala Daniel Sandoval, socio fundador y gerente general de LadEx. Ingeniero químico y exdirector del Instituto de Investigaciones y Control del Ejército, el especialista llevó su experiencia en control de calidad al desarrollo de este laboratorio móvil. La propuesta busca incorporar evidencia obtenida en terreno a las decisiones de la operación minera.

Para hacerlo, el laboratorio mide variables como la composición del explosivo, su densidad en pozo y la velocidad y presión de detonación. También contempla la inspección de accesorios utilizados en las tronaduras. De acuerdo con la información de LadEx, los resultados se entregan en la propia faena y en tiempo real, lo que permite analizar el comportamiento del producto bajo condiciones efectivas de uso.

Tronadura, vibraciones y el ruido

El alcance también considera lo que ocurre en el entorno de la operación. Entre las capacidades descritas por la consultora están el monitoreo de gases posteriores a la tronadura, las vibraciones y el ruido. Estos registros aportan antecedentes para evaluar efectos sobre trabajadores y comunidades. Su análisis permite orientar medidas de control con información del lugar, además de revisar el desempeño del explosivo.

“Medir en terreno permite detectar desviaciones y tomar decisiones con evidencia”, agrega Sandoval. El proceso contempla un diagnóstico de la operación, mediciones y un contraste de los resultados con las especificaciones del producto. A partir de ese análisis se elaboran recomendaciones técnicas. El foco está en disponer de antecedentes verificables para revisar los procedimientos y orientar los ajustes que requiera cada faena.

La investigación de fallas completa este trabajo mediante ensayos fisicoquímicos, revisión de procedimientos y trazabilidad de los productos. Cuando se registra un incidente, estos antecedentes ayudan a estudiar sus causas y a definir medidas correctivas. Así, el control de explosivos conecta dos necesidades de la minería: conocer el desempeño de los insumos durante la operación y contar con evidencia técnica cuando algo falla. La firma emplea tecnología de origen australiano y señala que sus capacidades son únicas en Latinoamérica.