Lo que no reemplazará la IA

Hoy en día la inteligencia artificial está cambiando rápidamente la forma en que hacemos negocios. Existen herramientas capaces de analizar información, identificar oportunidades, e incluso construir propuestas comerciales en cuestión de segundos, algo que antes tardaba horas o incluso días. Sin embargo, mientras más avanza la tecnología, más importante se vuelve recordar algo básico: los negocios siguen siendo, ante todo, relaciones humanas.

La IA puede ayudarnos a identificar un potencial cliente, encontrar información o llegar más rápido a la persona correcta. Lo que no puede hacer por nosotros es construir la confianza necesaria para que esa persona quiera escucharnos, recomendarnos o hacer negocios con nosotros. La conversación, la empatía y la capacidad de entender al otro siguen siendo humanas.

Esto es especialmente relevante para las pequeñas y medianas empresas, pues, muchos emprendedores comienzan vendiendo a quienes ya conocen, familiares, amigos, antiguos compañeros de trabajo o contactos cercanos, pero, el verdadero desafío aparece cuando esa red se agota.

Ahí es cuando nos damos cuenta que el networking y el cara a cara siguen teniendo un valor que ninguna tecnología puede reemplazar. Una recomendación, una conversación o una simple presentación pueden abrir puertas que difícilmente aparecen en una búsqueda automática. Muchas oportunidades de negocio nacen de algo tan sencillo como que alguien diga: “Conozco a una persona que puede ayudarte”.

La tecnología puede facilitar el encuentro, pero convertirlo en confianza requiere presencia, reciprocidad y tiempo. Por eso, el debate no debería plantearse como una elección entre inteligencia artificial y relaciones humanas. La verdadera oportunidad está en utilizar la tecnología para potenciar aquello que hacemos mejor las personas, conversar, interpretar, generar confianza y construir vínculos.

Esto cobra todavía más relevancia a medida que las empresas automatizan tareas y procesos. Mientras más actividades pueda asumir la tecnología, más valor tendrán aquellas capacidades que no puede realizar la tecnología: la empatía, la colaboración, el criterio y la capacidad de relacionarnos con otros.

Por eso, en un mundo donde la tecnología nos permite llegar cada vez más lejos, el desafío está en no perder la capacidad de conectar de verdad con quienes tenemos al frente. El paso decisivo sigue dependiendo de nosotros, porque en los negocios, llegar  a alguien nunca ha sido lo mismo que conectar con alguien.

Rodrigo Gutierrez, CEO de Club de Negocios 7x7

 

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