A partir de este mes, la jornada laboral en Chile bajará de 44 a 42 horas semanales, en el marco de la implementación gradual de la Ley de 40 horas. El cambio, que forma parte de una transformación estructural del mercado laboral, comienza a generar alertas en el segmento de las pequeñas y medianas empresas, donde los márgenes suelen ser más estrechos y la capacidad de ajuste más limitada.
Si bien la normativa establece que la reducción de horas no puede implicar una disminución en las remuneraciones, en la práctica sí introduce presión sobre los costos laborales, obligando a las empresas a reorganizar turnos, procesos y dotaciones para sostener su nivel de actividad. “Este es un cambio que, más allá del cumplimiento normativo, impacta directamente en la estructura operativa de las pymes. Muchas van a tener que hacer más eficiente su gestión del tiempo o redistribuir funciones para evitar aumentar costos”, explica Víctor Cárcamo, Head of Product de Nubox.
Según el ejecutivo, el principal desafío estará en lograr ese equilibrio sin afectar la productividad ni el servicio. “Las empresas que no planifiquen con anticipación pueden enfrentar desajustes en turnos, sobrecarga de equipos o incluso la necesidad de contratar más personal, lo que tensiona aún más los márgenes”, advierte.
En este contexto, la reducción de jornada no solo implica un ajuste legal, sino también un cambio en la lógica de gestión del trabajo, donde la eficiencia pasa a ser un factor crítico.
Claves para enfrentar la reducción de jornada
- Apoyarse en herramientas de gestión
En este contexto, la eficiencia se vuelve crucial. Las tecnologías permiten automatizar el proceso de creación de anexos, gestión de firmas electrónicas y cargas en el portal de la DT. Para Cárcamo, esto es fundamental “y en el caso de Nubox, es posible centralizar todas estas tareas en un mismo lugar, logrando mantener todo centralizado, en orden y en cumplimiento, ofreciendo además una experiencia simple para gestionar la documentación en un par de clics”.
2. Reestructurar turnos en función de la demanda real
Uno de los principales riesgos es replicar esquemas actuales en menos horas. Analizar los momentos de mayor carga operativa permitirá redistribuir jornadas y evitar ineficiencias que impacten en costos.
- Medir y gestionar la productividad
La reducción de horas obliga a trabajar mejor, no necesariamente más rápido. Incorporar métricas claras de desempeño y revisar procesos internos puede marcar la diferencia entre absorber el cambio o trasladarlo a costos. - Evaluar el impacto financiero con anticipación
Simular escenarios, como necesidad de horas extra o contratación adicional, permitirá anticipar cómo se verá afectada la estructura de costos y tomar decisiones graduales.























