- Al participar en el consejo del CPI, la secretaria de Estado propuso llevar la infraestructura eléctrica a la lógica de las concesiones y fijó la meta de reducir las interrupciones de suministro de 15,2 a cuatro horas anuales al 2035.
La ministra de Energía, Ximena Rincón, anunció que el 9 de noviembre iniciará un proceso de trabajo con los actores de la generación eléctrica para identificar sus principales dificultades y definir medidas para enfrentarlas. Lo hizo durante su participación en la sesión del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), presidido por el expresidente Eduardo Frei.
Detalló que la convocatoria sobre generación seguirá una metodología participativa similar a la utilizada en el trabajo de modernización de las redes eléctricas, que cuenta con el apoyo del CPI. “Debemos tener un diagnóstico común, tal como existe en materia de redes”, señaló Rincón. La ministra precisó que este proceso es distinto de la renegociación de contratos abordada en la legislación aprobada en julio y destacó que la generación representa el componente más importante de la cuenta eléctrica.
La ministra destacó además que la interconexión eléctrica fue el único acuerdo alcanzado con Bolivia durante la reciente visita presidencial y adelantó que el 11 de noviembre viajará a ese país, junto a representantes de la industria y de los servicios públicos, para avanzar en la integración energética binacional. Explicó que la visita dará continuidad al consenso alcanzado y firmado por los presidentes de ambos países.
Agregó que también están trabajando con Perú y Argentina y planteó la posibilidad de tomar como referencia el modelo del acuerdo de integración minera con este último país.
En materia de calidad de servicio, Rincón planteó la meta de reducir las interrupciones del suministro eléctrico desde aproximadamente 15,2 horas anuales a cuatro horas al 2035. Vinculó este objetivo con la modernización de las redes, fundamentales para que el servicio resista los temporales y permita conectar nuevas actividades productivas.
La ministra no descartó considerar para la construcción y operación de la infraestructura de transmisión eléctrica una lógica similar a la de las concesiones de obras públicas, con un papel más activo del Estado en la preparación de los proyectos. Explicó que las empresas adjudicatarias de líneas de transmisión deben gestionar terrenos, servidumbres y evaluaciones antes de comenzar a construir. “Debemos llevar la infraestructura eléctrica a la lógica de las concesiones. Que el Estado prepare el camino y que la empresa construya”, afirmó.
Rincón llamó también a integrar las distintas necesidades de conectividad desde la planificación de las obras. “Que cada obra pública sea también una obra de energía y una obra de conectividad digital”, expresó. Como ejemplo, afirmó que en el puente Chacao no se contempló cómo incorporar las conexiones eléctricas y digitales hacia la isla, lo que obligará a realizar una obra adicional.
Sobre el trabajo de redes apoyado por el CPI, indicó que ya existen diagnósticos compartidos y que corresponde avanzar en la elaboración de los cambios regulatorios, técnicos y legales necesarios. Precisó que parte de las dificultades puede resolverse mediante gestión y coordinación del sector público, mientras otras requieren actualizar la legislación.
Rincón dimensionó también el costo de la dependencia de los combustibles importados. Según señaló, en 2025 Chile destinó US$12.500 millones a comprar petróleo, gas y carbón en el exterior. “Cada litro que reemplazamos por un kilowatt hora chileno es seguridad, es competitividad y es soberanía”, sostuvo, al llamar a aumentar la electrificación del transporte, la calefacción y las actividades productivas.
Reconoció también que las limitaciones de transmisión también repercuten en las tarifas. Según señaló, las cuentas eléctricas no bajarían en Los Ríos y Los Lagos a partir de enero de 2027, debido a que sus redes no tienen capacidad suficiente para recibir la energía del norte. Vinculó esta situación con la necesidad de actualizar la infraestructura eléctrica.
Entre las oportunidades para incrementar la demanda eléctrica, destacó los centros de datos y anunció que acelerará la mesa de trabajo existente con los ministerios de Ciencia y Bienes Nacionales. Explicó que estas inversiones requieren certeza jurídica, energía limpia y continuidad de suministro.
La ministra pidió al CPI continuar entregando soporte técnico a la modernización de las redes y contribuir a un acuerdo de Estado para electrificar Chile. “La transición energética dura más cuando es de Estado y no cuando es de un solo gobierno”, expresó.
Apoyo del CPI
En el encuentro -realizado en la sede del Inacap en Vitacura-, el director ejecutivo del CPI, Carlos Cruz, destacó la participación del Consejo en las mesas impulsadas por el ministerio, con miras a futuros cambios normativos. «Desde nuestro rol como entidad privada -dijo- queremos contribuir con propuestas de política pública para una industria que es fundamental para el país», concluyó. En ese sentido, destacó que actualmente trabajan en el tema de la modernización de las redes y que la idea es cerrar las conversaciones en diciembre para tener un proyecto de ley para marzo. Esto se materializó como consecuencia del seminario desarrollado en forma conjunta durante el mes de agosto.
Al analizar la situación energética, Cruz sostuvo que, pese a su crecimiento, Chile mantiene una alta dependencia de los combustibles fósiles. «Solo el 23% de nuestra matriz es energía eléctrica, la presencia del gas natural todavía es muy limitada y el hidrógeno verde es una promesa factible, pero es aún una promesa», afirmó.
En ese escenario, identificó un doble desafío: avanzar con rapidez en las metas de descarbonización y aumentar la independencia energética. «Los cambios que han sufrido los combustibles fósiles en el último tiempo no solo han afectado los precios, sino también la estabilidad política. Eso es algo que tenemos que ser capaces de prevenir con políticas públicas adecuadas», señaló.
El director ejecutivo del CPI subrayó que el potencial del país en energías renovables no convencionales «todavía es una ventaja natural que no hemos transformado en una ventaja competitiva», y que el objetivo debe ser asegurar abastecimiento, resiliencia del sistema y precios competitivos.
Entre los principales nudos, Cruz apuntó a la paradoja tarifaria: «Hoy los clientes libres, que pueden negociar directamente con las generadoras, pagan menos que los clientes regulados, cuando debería ser al revés». También reiteró la urgencia de acelerar la transmisión, aunque destacó que la generación más pequeña y local permite acercar la producción a los centros de consumo.
Respecto del futuro, mencionó que el gas natural —incluido el acceso al recurso argentino— y el hidrógeno verde cumplirán un rol clave para complementar la electrificación.
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