-A fines de enero se cerró la revisión de la “Primera Convocatoria de Innovación Abierta” del Instituto de Tecnologías Limpias (ITL), la cual está orientada a resolver 17 desafíos estratégicos en minería y energía, con el fin de generar soluciones colaborativas y construir capacidades de I+D aplicadas. Para aquellos proyectos que fueron aprobados, tendrán plazo hasta el 20 de marzo para hacer los ajustes.
–Se recibieron 48 iniciativas que respondieron 13 de los 17 desafíos, provenientes de Chile, Australia, Canadá, Inglaterra y Francia. En mayo de este año debieran definirse los proyectos finalistas para empezar su ejecución.
Los primeros meses de Patricio Aguilera, director ejecutivo del Instituto de Tecnologías Limpias (ITL), al mando de esta corporación han sido intensos. La puesta en marcha del equipo y el lanzamiento de la “Primera Convocatoria de Innovación Abierta” han sido sus principales desafíos.
“Estos primeros meses de instalación han sido muy desafiantes y motivadores para todo el equipo. Somos un grupo de 11 profesionales que se encuentra en pleno proceso de conformación y afiatamiento. Sin lugar a dudas, que a partir de la firma del convenio con la CORFO, en el mes de junio del 2025, se dio inicio a una etapa muy esperada para el directorio y los socios fundadores, los que estuvieron desde los orígenes y que son parte fundamental de la constitución de este instituto tecnológico”, comenta Aguilera, con quien profundizamos sobre sus primeras gestiones y desafíos para este año que recién comienza.
¿Cómo han sido estos primeros meses al mando del ITL? ¿Cuál es el balance del 2025 y su foco para el 2026?
Estamos en una etapa muy anhelada, sobre la que hay muchas y legítimas expectativas para instalar el ITL y comenzar a desarrollar proyectos.
Durante el 2025, las primeras acciones estuvieron enfocadas a la conformación del equipo profesional inicial, integrado actualmente por 11 especialistas en áreas críticas como minería sustentable, litio y cadena de valor, energía solar e hidrógeno verde. También hemos trabajado en la habilitación de la sede corporativa en Antofagasta y en la aprobación de políticas y reglamentos para una buena gobernanza, los mecanismos de evaluación y determinación de inversiones, así como su supervisión y monitoreo de manera colegiada, transparente, con pertinencia industrial y objetiva.
En paralelo, se finalizó el proceso de definiciones estratégicas del Instituto, estableciendo lineamientos en que se precisaron los marcos de actuación, los roles y focos para la instalación de capacidades tecnológicas y el desarrollo del portafolio de proyectos y la atracción de capital humano especializado.
Adicionalmente, se preparó, organizó y gestionó la ”Primera Convocatoria de Innovación Abierta”, orientada a resolver 17 desafíos estratégicos en minería y energía, con el propósito de generar soluciones colaborativas y construir capacidades de I+D aplicadas, además de preparar las primeras propuestas de Test Beds, que se hacen cargo, en parte de los cinco programas tecnológicos que esperamos ir implementando paulatinamente en áreas prioritarias como: baterías de litio y electromovilidad, minería sustentable, estabilidad de redes eléctricas y validación de tecnologías de hidrógeno verde, iniciativas que se encuentran en fase de preinversión y articulación con socios estratégicos nacionales e internacionales y que han surgido de desafíos y problemáticas de la industria.
Este avance sienta las bases para que en este 2026 y la siguiente fase del proyecto, comencemos la ejecución intensiva de un portafolio de proyectos de I+D, la validación de soluciones en entornos reales y la consolidación de capacidades que permitan transformar la matriz productiva y energética del país, contribuyendo al liderazgo global de Chile en tecnologías limpias.
Durante este año, tenemos definido iniciar la ejecución del primer portafolio de proyectos colaborativos para el desarrollo y adopción de tecnologías limpias, realizar una segunda convocatoria en el segundo semestre y someter al análisis y resolución del directorio los resultados de los estudios inversionales de las primeras propuestas de test beds. Estas iniciativas permitirán, además, sentar las bases para desarrollar una oferta estructurada de formación y atracción de capital humano especializado, contribuir al ecosistema de emprendimiento —especialmente de proveedores locales—, implementar capacidades e infraestructura tecnológica, desplegar progresivamente la oferta de servicios tecnológicos del ITL y generar información técnica para bienes públicos y estudios de políticas públicas pertinentes.
¿Cómo ha sido la primera convocatoria abierta que lanzaron en noviembre para 17 desafíos? ¿Cómo ha sido la acogida?
La convocatoria superó nuestras expectativas. Si consideramos los 48 proyectos recibidos en plazo, la cartera completa sería de una inversión total del orden de US $120 millones. Los proyectos cuentan con aportes y compromisos de la industria, presentan un nivel de madurez tecnológica inicial entre TRL4 y TRL 5, y han sido formulados de manera colaborativa, contribuyendo no solo al desarrollo de soluciones, sino también a la generación de capacidades tecnológicas en el ITL.
¿Nos puede contar brevemente lo que esperan de esta convocatoria?
Esperamos que los proyectos que finalmente sean aprobados en mayo, nos permitan desarrollar soluciones con tecnologías limpias en los ámbitos minero y energético, de manera colaborativa, fortaleciendo el ecosistema y las vinculaciones de la industria con innovaciones intensivas en conocimiento y desarrollo tecnológico aplicado y que, a la vez, nos permitan generar nuevas capacidades, especialmente en la región de Antofagasta.
¿Cuántos proyectos les han llegado, en qué línea de trabajo y desde qué países?
Llegaron 48 iniciativas que respondieron a 13 de los 17 desafíos planteados. Además de postulaciones nacionales, llegaron iniciativas en que se incluyen organizaciones de Australia, Canadá, Inglaterra y Francia.
El 9 de enero se acaba el plazo ¿cuáles son los pasos a seguir?
Ahora estamos haciendo una primera revisión que termina el 23 de enero, y para aquellos proyectos que sean aprobados o aprobados con observaciones, se les dará un plazo hasta el 20 de marzo para que preparen con mayor detalle sus propuestas. En ese periodo, el equipo técnico del ITL dispondrá de capacidades para acompañarlos y orientarlos, si es que lo solicitan. Una vez entregados los proyectos en detalle, los equipos del comité industrial y del comité inversional, -con el apoyo de evaluadores especializados externos- procederán a las evaluaciones para entregar sus recomendaciones al directorio a finales de abril.
¿En qué están trabajando puntualmente ahora?
Como equipo estamos trabajando en diversos ámbitos: desde la focalización y alineamiento estratégico, pasando por el levantamiento de desafíos en diálogos y conversaciones con representantes de empresas y de la industria; la programación y gestión de capacidades a desplegar en los próximos años, explorando alianzas nacionales e internacionales y nuevos socios; el desarrollo de acciones para fortalecer el capital relacional y social del ITL, con los socios del ITL, con el ecosistema regional y nacional público y privado de innovación; y, en lo inmediato, el análisis del portafolio de proyectos presentados y los estudios pre inversionales de las propuestas de test bed.
¿Cómo ha sido la acogida en la región de Antofagasta?
Hemos tenido una muy buena acogida en distintos niveles: con los representantes y profesionales de la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA); con directivos y profesionales de empresas mineras, energéticas, emprendedores y empresas proveedoras locales; con directivos y profesionales de CORFO regional; con el Gobernador y su equipo, de la Universidad de Antofagasta, de la Universidad Católica del Norte; y con diferentes personas, innovadores, empresas y organizaciones del ecosistema regional de innovación, como la red de inversionistas ángeles, del Clúster Minero y del Clúster de Energía, entre otros.












































