PulpIQ: la tecnología que usa datos en tiempo real para reducir la variabilidad en el lavado de pulpa y permite ahorros de agua, costos y energía

 Santiago, octubre 2026.- La celulosa es la materia prima de industrias como el papel, el cartón, el embalaje y los productos de higiene. Según el Informe Comercial enero-diciembre 2025 de la SubREI (Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales), los envíos chilenos de celulosa sumaron US$ 2.869 millones, un 5,7% menos que en 2024, mientras que la manufactura forestal exportó US$ 5.873 millones, un 8,8% menos. En ese escenario, la eficiencia de cada etapa del proceso productivo cobra más relevancia para las plantas.

Una de esas etapas es el lavado de pulpa, que retira de la fibra los químicos y remanentes de la cocción antes de la etapa de blanqueo. Cuando se controla con pruebas manuales poco frecuentes y criterio del operador, la calidad de la pulpa varía y esa variación se arrastra a los procesos siguientes, con efecto en el consumo de energía y de insumos.

Para abordarlo, Ecolab desarrolló PulpIQ, una plataforma con tecnología 3D TRASAR™ que reemplaza el control manual con sensores, software y algoritmos. El sistema monitorea la suciedad de la pulpa que ingresa y su carga orgánica e inorgánica, y ajusta de forma anticipada el agua de las duchas y los aditivos de lavado como antiespumantes o ayudantes de drenaje. Además, entrega reportes de estado en tiempo real alineados con las metas operacionales de la planta.

Juan Pablo Chahuán, Clúster Líder de Ecolab Chile, identifica tres prácticas que las plantas pueden evaluar al modernizar el control del lavado.

La primera es medir la carga química que entra al lavado y no sólo la que sale, porque permite saber cuánta agua y cuánto aditivo se necesitan antes de que el problema llegue a la etapa siguiente. La segunda, es ajustar de forma anticipada en lugar de reaccionar a una muestra puntual, de modo que la “limpieza” de la pulpa se mantenga estable, aunque la carga de entrada cambie. La tercera es optimizar los sólidos del licor negro que llegan a los evaporadores como resultado del desempeño del lavado, ya que de ellos depende el vapor que la planta necesita para concentrarlo.

«Al lavar la pulpa se recupera un líquido oscuro que sale de la cocción de la madera llamado licor negro, que la planta debe concentrar evaporando el agua para luego reutilizar los químicos de cocción. En una planta de EE.UU que produce 1.500 toneladas diarias, con esta tecnología ese líquido llegó más concentrado, de 13,8% a 14,8%, y eso significó menos agua que evaporar. El resultado fue un ahorro de unos 95.000 gigajoules de energía al año, unos 26,4 GWh y 5.100 toneladas menos de gases de efecto invernadero», señaló Chahuán.  

Como se menciona desde Ecolab, un lavado más estable también permite optimizar los programas de antiespumantes y de blanqueo y reducir las pérdidas de soda cáustica, con efecto en los costos de operación. 

Sobre Ecolab: 

Un socio de confianza para millones de clientes, Ecolab (NYSE:ECL) es un líder mundial en sostenibilidad que ofrece soluciones y servicios de agua, higiene y prevención de infecciones que protegen a las personas y los recursos vitales para la vida. Basándose en un siglo de innovación, Ecolab tiene ventas anuales de $15.000 millones, emplea a más de 48.000 colaboradores y opera en más de 170 países de todo el mundo. La empresa ofrece soluciones científicas integrales, conocimientos basados en datos y un servicio de primera clase para mejorar la seguridad alimentaria, mantener entornos limpios y seguros y optimizar el uso del agua y la energía. Las soluciones innovadoras de Ecolab mejoran la eficiencia operativa y la sostenibilidad de los clientes en los mercados de la alimentación, la sanidad, las ciencias de la vida, la hotelería y la industria.  www.ecolab.com

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