
Belat conversó con BancoEstado AGF y ScaleX sobre los desafíos para llevar el impacto al centro del mercado de capitales.
¿Qué ocurre con nuestro dinero después de invertirlo? ¿Qué empresas, proyectos y transformaciones hace posibles?
Estas preguntas están comenzando a ocupar un lugar cada vez más relevante en el mercado financiero. Hoy ya no basta con analizar únicamente la rentabilidad, el riesgo o la liquidez de una inversión. También es necesario comprender cuál será el destino de esos recursos y qué impacto producirán en la sociedad y el medioambiente.
Esa fue una de las principales reflexiones del encuentro “El crecimiento de la inversión de impacto”, organizado por ScaleX y Belat, que reunió a representantes de Belat, BancoEstado AGF y ScaleX para conversar sobre los desafíos que enfrenta este mercado y las condiciones necesarias para ampliar su alcance.
Invertir también es decidir
Durante el encuentro, Amaia Redondo, gerente de Inversiones y Comunicaciones de Belat, destacó que toda decisión financiera tiene consecuencias concretas: aquello que recibe financiamiento es, finalmente, aquello que tiene la posibilidad de crecer y desarrollarse. “Aquello que se invierte y se financia es aquello que se desarrolla. Además de la rentabilidad, el riesgo y la liquidez, debemos preguntarnos qué se está financiando y qué sociedad estamos construyendo”, aseguró.
Esta mirada ha orientado el trabajo de Belat durante los últimos diez años. En ese periodo, dijo, “hemos acompañado las necesidades financieras de empresas y organizaciones vinculadas con la educación y la cultura, el desarrollo social y el cuidado del medioambiente”.
El desafío ha sido demostrar, en la práctica, que es posible construir carteras estables y competitivas que incorporen criterios de impacto, sin renunciar al rigor ni a la disciplina financiera. En otras palabras, no se trata de elegir entre rentabilidad e impacto, sino de analizar las inversiones de manera más completa.
Inversionistas institucionales
La inversión de impacto está dejando de ser una alternativa de nicho. Sin embargo, para alcanzar una nueva escala también es necesaria la participación de actores institucionales capaces de aportar profundidad, respaldo y continuidad al mercado.
Luca Restuccia, deputy CEO y gerente de Inversiones de BancoEstado AGF, explicó que la administradora está participando como inversionista ancla en un fondo de Belat, con el propósito de apoyar su crecimiento y acercar nuevos capitales a esta clase de inversiones. “Con nuestros fondos estamos apostando como inversionista ancla en el fondo de Belat y apoyando que esta instancia pueda crecer”, argumentó.
BancoEstado AGF combina la experiencia local y el ADN social de BancoEstado con la trayectoria internacional de BNP Paribas Asset Management en inversión sostenible. Desde esa experiencia, Restuccia planteó que Chile necesita avanzar en la creación de vehículos de inversión que respondan a los diferentes plazos y necesidades de liquidez de los inversionistas.
También es fundamental contar con más información y con criterios que permitan comparar estos instrumentos con otras alternativas disponibles en el mercado. Una regulación clara y comprensible puede contribuir a este proceso, facilitando la entrada de inversionistas sofisticados e institucionales.
Y es que dejar el impacto fuera de sus decisiones significaría excluir oportunidades que pueden ser comparables con inversiones tradicionales en términos de riesgo y rentabilidad, especialmente en un contexto en que fondos de pensiones y otros actores globales ya están incorporando esta dimensión en sus análisis.
Inversión de impacto no es filantropía
Uno de los principales obstáculos que todavía enfrenta este mercado es la idea de que generar impacto implica necesariamente sacrificar resultados financieros. Sebastián Varela, líder de ScaleX, fue enfático en cuestionar esa percepción: “La inversión de impacto no debe verse como un bien social. Existen compañías y fondos que generan impacto y, al mismo tiempo, muestran resultados financieros sólidos”, afirmó.
De hecho, muchas empresas, comentó, están desarrollando soluciones concretas para desafíos sociales y ambientales, pero todavía encuentran dificultades para acceder a financiamiento. Algunas carecen de visibilidad; otras no cuentan con instrumentos adecuados para conectarse con inversionistas interesados en este tipo de proyectos.
Por eso, uno de los desafíos es generar más espacios de encuentro, difusión y acompañamiento. Las alianzas entre actores financieros, plataformas de inversión y empresas pueden crear una sinergia relevante entre quienes necesitan capital y quienes buscan que sus recursos produzcan, además de un retorno financiero, una contribución económica, social o ambiental.
La conversación entre Belat, BancoEstado AGF y ScaleX dejó una conclusión compartida: la inversión de impacto podrá alcanzar una nueva escala cuando deje de depender principalmente del capital privado y pase a formar parte habitual de las carteras institucionales.
Para lograrlo, será necesario combinar experiencia financiera, acceso al mercado de capitales, información de calidad, instrumentos adecuados y proyectos capaces de demostrar resultados financieros y de impacto.
En Belat creemos que ese tránsito ya comenzó. El desafío ahora es acelerarlo y abrir nuevas oportunidades para que más inversionistas puedan preguntarse no solo cuánto rentan sus recursos, sino también qué están haciendo posible con ellos.




































