Reportaje | Estudio de EY presentado junto al Consejo del Salmón identifica productividad, innovación e IA como claves para la competitividad hacia 2029

El análisis muestra una industria con un foco en productividad, sustentabilidad e innovación superior al promedio regional, y que proyecta el uso de analítica de datos, biotecnología, genética e inteligencia artificial como parte de su desarrollo durante los próximos años.

Productividad, innovación, nuevas tecnologías e integración de la cadena de valor fueron algunos de los principales ejes abordados durante el encuentro “¿Qué definirá la competitividad de la salmonicultura chilena hacia 2029?”, organizado por EY Chile junto al Consejo del Salmón, que reunió a representantes de la industria y especialistas para analizar las capacidades que marcarán su desarrollo durante los próximos tres años.

La jornada comenzó con la presentación de los principales resultados del estudio “Desafíos y Tendencias para las Empresas en LATAM 2026: Salmonicultura”, desarrollado por EY Chile. Entre sus hallazgos, un 43% de las empresas encuestadas identifica las mejoras operacionales, productividad y costos entre sus principales prioridades internas para los próximos tres años, 15 puntos porcentuales por sobre el promedio latinoamericano.

El análisis da cuenta además de las prioridades que hoy apunta la salmonicultura chilena frente al promedio regional en los próximos años. La sustentabilidad alcanza un 29% de las menciones, frente a un 7% en Latinoamérica, mientras que la innovación llega a un 23%, siete puntos porcentuales por sobre el promedio regional. Los resultados reflejan una industria con un énfasis particularmente marcado en mejorar sus procesos, innovar e incorporar nuevas capacidades para fortalecer su competitividad.

La mirada hacia los próximos años refuerza esa orientación. Entre las tecnologías que los ejecutivos del sector identifican con mayor proyección aparecen Analytics y Big Data (83%), biotecnología y genética (80%) e inteligencia artificial avanzada y sistemas autónomos (80%), configurando una agenda que combina eficiencia productiva, conocimiento científico y nuevas capacidades digitales.

La inteligencia artificial destaca además por el avance que ya registra dentro de las empresas. Más de la mitad de las compañías encuestadas ha pasado de la exploración a aplicaciones concretas: un 26% desarrolla pilotos y experimentos y otro 26% ya la ha implementado en áreas específicas del negocio. A ello se suma un 47% que continúa investigando y evaluando nuevas oportunidades de uso, dando cuenta de una tecnología que ya forma parte de la agenda presente y futura de la industria.

Durante la presentación, José Allué, líder de Consumo y Salud de EY Chile, destacó que esta agenda de productividad involucra mucho más que la reducción de costos y requiere conectar procesos, personas e información a lo largo de toda la operación.

“El desafío de productividad va mucho más allá de los costos. La eficiencia del proceso, las personas y la capacidad de integrar información a lo largo de la cadena son hoy factores centrales para mejorar la toma de decisiones”, señaló Allué.

En inteligencia artificial, el estudio muestra además que el sector ya avanza en distintos niveles de adopción: un 26% de las empresas declara haberla implementado en áreas específicas y otro 26% desarrolla pilotos y experimentos, abriendo la discusión sobre cómo escalar estas herramientas y llevarlas progresivamente hacia decisiones centrales del negocio.

Las capacidades que tiene Chile para competir en el mundo

Tras la presentación de los resultados, se desarrolló un conversatorio moderado por Fátima Panta, socia de Precios de Transferencia de EY Chile, con la participación de Pablo Barahona, director Internacional del Consejo del Salmón; Benjamín Holmes, experto de la industria de salmones; Osvaldo Travieso, socio de Consultoría en Estrategia Digital de EY Chile; y Patricio Cristi, socio de Consultoría en Personas de EY Chile.

Durante el panel ejecutivo, Pablo Barahona, director Internacional del Consejo del Salmón, destacó que la competitividad de la salmonicultura chilena no depende solo de sus capacidades productivas, sino también de su capacidad para anticipar cambios en los mercados, comprender nuevas tendencias de consumo y seguir ampliando su presencia internacional.

“Somos una industria estratégica para Chile, que produce una proteína sostenible que el mundo demanda y compite en los mercados más exigentes a nivel global. Mantener esa posición exige anticipar tendencias de consumo, entender la evolución de nuestros mercados y seguir abriendo oportunidades de diversificación”, afirmó Barahona.

El ejecutivo también puso en valor el nivel de desarrollo tecnológico y especialización que la industria ha alcanzado a lo largo de su cadena de valor.

“La genética es un buen ejemplo de las capacidades que hemos desarrollado. En el caso del salmón Coho, Chile concentra más del 95% de la producción mundial, lo que da cuenta del nivel de tecnología, conocimiento y especialización que existe detrás de nuestra salmonicultura. El desafío hacia adelante es conectar mejor esas capacidades para seguir fortaleciendo nuestra competitividad”, agregó.

Por su parte, Benjamín Holmes, experto de la industria de salmones, enfatizó que “la tecnología ya está presente en distintos puntos de la cadena, desde alimentación y genética hasta logística y sistemas de monitoreo. El siguiente paso está en lograr que esas soluciones conversen entre sí para capturar valor de manera integrada, superando una lógica de desarrollos aislados”.

En tanto, Patricio Cristi, socio de Consultoría en Personas de EY Chile, planteó que la transformación tecnológica debe conectarse con las distintas áreas de una organización. “La automatización abre la posibilidad de destinar capacidades profesionales hacia tareas de mayor valor, siempre que exista una gestión del cambio coherente con la estrategia y la cultura de cada compañía”, señaló.

A su vez, Osvaldo Travieso, socio de Consultoría en Estrategia Digital de EY Chile, puso el foco en el salto que implica pasar desde el uso de inteligencia artificial para automatizar tareas hacia su incorporación en decisiones críticas del negocio. “El desafío está en identificar qué decisiones determinan realmente los resultados de una empresa y cómo la información generada desde distintos puntos de la cadena puede conectarse en tiempo real para anticipar escenarios, coordinar respuestas y mejorar la toma de decisiones desde una mirada conjunta de la operación”, sostuvo.

El encuentro permitió conectar los resultados del estudio con las capacidades que la salmonicultura chilena ya ha construido y con los ámbitos que pueden seguir fortaleciendo su competitividad durante los próximos años, poniendo en conversación productividad, innovación, tecnología, personas y desarrollo de mercados.

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Equipo Prensa
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