Reportaje | ¿Por qué el

Redacción : Portal Innova

El pasado miércoles 24 de junio, la geología demostró su cara más implacable en el norte de Venezuela. En un lapso de apenas 39 segundos, dos terremotos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 Richter sacudieron las entrañas de ciudades como Caracas, San Felipe y La Guaira. El panorama, según los reportes oficiales de agencias humanitarias, es devastador: colapso masivo de edificios residenciales, infraestructura vial fracturada y una cifra de víctimas fatales que ya supera las 900 personas.

Para un habitante de Santiago de Chile, acostumbrado a resistir terremotos masivos como el de 2010 (magnitud 8,8) con daños comparativamente menores, la tragedia venezolana enciende una alarma incómoda. ¿Cómo es posible que un sismo de magnitud 7,5 que en la escala de energía es considerablemente menor a los grandes terremotos chilenos provoque semejante nivel de destrucción?

La respuesta de la sismología es tajante y contiene una advertencia directa para la capital de Chile: el desastre de Venezuela no ocurrió por el «tamaño» del sismo, sino por su profundidad. Y ese es exactamente el mismo peligro que duerme bajo el sector oriente de Santiago con la Falla de San Ramón.

Terremotos costeros versus terremotos «bajo los pies»

Para entender la diferencia, los expertos explican que Chile es un país moldeado por terremotos de subducción. Esto significa que la Placa de Nazca se mete debajo de la Placa Sudamericana a decenas de kilómetros mar adentro y a gran profundidad. Cuando esa energía viaja y llega a las grandes ciudades continentales, el golpe inicial ya se ha disipado en gran parte por la distancia.

Lo que golpeó a Venezuela el 24 de junio fue un fenómeno completamente distinto: terremotos corticales o de falla superficial. Según los datos del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), el sismo principal de magnitud 7,5 tuvo su epicentro en el sistema de fallas de San Sebastián y se originó a escasos 10 kilómetros de profundidad.

Cuando la Tierra se rompe tan cerca de la superficie, la energía no alcanza a debilitarse. El impacto es vertical, violento, de corta duración pero de una aceleración brutal, ocurriendo justo debajo de las zonas densamente pobladas.

A esto se sumó un factor mecánico crítico que los sismólogos llaman un «doblete»: dos rupturas mayores casi simultáneas. El primer sismo (magnitud 7,2) generó una fatiga extrema en los materiales de construcción, y el segundo (7,5), ocurriendo segundos después, terminó por colapsar los edificios ya dañados.

La réplica del escenario en la cuenca de Santiago

Este comportamiento es el que mantiene en alerta a los geólogos chilenos respecto a la Falla de San Ramón. Esta estructura es una fractura activa de tipo inverso que se extiende por 35 kilómetros a lo largo de la base de la Cordillera de los Andes, cruzando directamente las comunas de Vitacura, Las Condes, La Reina, Peñalolén, La Florida y Puente Alto.

Si la Falla de San Ramón se activara en su totalidad, los estudios estiman que generaría un sismo de magnitud máxima entre 7,2 y 7,5. Aunque en el papel suena similar a los temblores cotidianos que vive el país, su comportamiento sería un calco de lo vivido en Venezuela:

  1. Sacudimiento vertical extremo: Al ser un sismo superficial (menos de 15-20 km de profundidad), la aceleración del suelo en el sector oriente de Santiago sería extremadamente violenta, superando con creces las fuerzas horizontales de los terremotos costeros.
  2. Ruptura en superficie: Los modelos geológicos indican que el terreno del sector oriente podría sufrir desplazamientos físicos (un bloque de tierra subiendo sobre otro). Ningún diseño antisísmico convencional está calculado para resistir si el suelo bajo los cimientos se fractura y se desplaza físicamente.
  3. Efecto cuenca en el sector norponiente: Al igual que lo observado en los valles de Caracas, la energía de un sismo en la falla andina viajaría por la cuenca de Santiago y se amplificaría al chocar con los suelos blandos y arcillosos de comunas como *Pudahuel y Quilicura, generando un «efecto trampa» que prolongaría el movimiento.

 

La gran diferencia: La cultura del hormigón

A pesar de las similitudes geológicas, los expertos apuntan que el impacto en Santiago tendría un amortiguador crítico: la estricta normativa de construcción chilena. Gran parte de la tragedia en Venezuela se asocia al colapso de estructuras que no contaban con diseños sismorresistentes actualizados y a la alta tasa de autoconstrucción informal en laderas.

En Chile, las ordenanzas vigentes de diseño sísmico obligan a que las estructuras de hormigón armado sean altamente «dúctiles», es decir, capaces de deformarse y agrietarse para absorber la energía sin desplomarse, garantizando la evacuación de las personas.

Sin embargo, el reportaje de la ciencia es claro: la ingeniería civil puede proteger los edificios, pero la planificación urbana debe encargarse del suelo. El gran desafío pendiente para Santiago no es predecir cuándo se moverá la cordillera, sino evitar que se siga construyendo sobre la traza misma de la falla.

 

Fuentes oficiales consultadas:

Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS): Datos técnicos del sismo precursor (Mw 7.2) y principal (Mw 7.5) del 24 de junio de 2026 en el sistema de fallas de San Sebastián, Venezuela.

Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS): Reportes de epicentros locales y profundidades hipocentrales (10 km para el evento principal).

Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) / ReliefWeb: Informes de situación No. 3 sobre daños estructurales, desplazados y cifras oficiales de víctimas.

Departamento de Geología de la Universidad de Chile: Estudios sobre la caracterización geomorfológica, traza urbana y potencial sísmico (magnitudes estimadas de 7,2 a 7,5) de la Falla de San Ramón.

Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (SERNAGEOMIN): Mapas de riesgo geológico y zonificación de la Región Metropolitana de Santiago.

Instituto Nacional de Normalización (INN):Norma Chilena de Diseño Sísmico de Edificios (NCh433).

 

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