• En 2015, Hanson Robotics la presentó al mundo como la robot más inteligente hasta el momento. A siete años de este suceso, ¿sigue siendo la androide más avanzada? El experto en tecnología, Andrés Bustamante Valenzuela, comenta sus impresiones.
 
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El mundo de la ciencia ficción se ha encargado de presentarnos en multitud de ocasiones cómo serían los robots humanoides. Ejemplos hay muchos, tales como la sirvienta Robotina de Los Supersónicos, o los temibles androides de Yo Robot.

 

No obstante, en este aspecto la realidad dista mucho de la ficción, ya que hasta el momento no existen tecnologías que se asemejen a estas creaciones. Lo más cercano que se ha inventado es la robot humanoide Sophia, la que se ganó el apodo de “la inteligencia artificial más avanzada del mundo”.

 

Ciertamente, al ver el comportamiento natural que esta tenía al enfrentar conversaciones con otras personas, su apariencia femenina, sus expresiones faciales realistas y su tono de voz, hicieron a muchos recordar a los robots de las películas.

 

Hoy, a siete años de su llegada al mundo, ¿sigue siendo Sophia la inteligencia artificial (IA) más completa que existe? Según el experto en tecnología, Andrés Bustamante Valenzuela, lo que conocemos como IA realmente no existe: “No es algo en sí mismo como mucho creen, es decir, no existe la inteligencia artificial, sino que esta es una rama de las ciencias de la computación que se refiere a modelos estadísticos avanzados que simulan o intentan simular la forma en que las personas razonan estando aún muy lejos de aquello”.

 

Las características de Sophia

 

Una de las principales singularidades de esta androide es que es capaz de imitar muchas propiedades del ser humano. Gracias a sus múltiples softwares es capaz de seguir con la mirada a una persona y escanear su rostro para saber cómo está. Por otro lado, una serie de sensores instalados en su cara permiten que simule expresiones faciales humanas.

 

Debido a su capacidad de reconocimiento de voz y de aprendizaje, Sophia es capaz de mantener conversaciones con seres humanos y de pensar (o por lo menos simular el pensamiento), llegando a establecer sus propios razonamientos.

 

Una de sus pensamientos que ha tenido más repercusión mediática es el que manifestó el año pasado, cuando explicó su deseo de ser madre, a pesar de saber que ella no es un humano, sino que un robot. Este tipo de acciones la han hecho famosa en todo el mundo, siendo incluso considerada como ciudadana en Arabia Saudita.

 

A pesar de que los logros obtenidos con Sophia son inéditos, Andrés Bustamante es claro en señalar que aún falta mucho camino por recorrer: “La IA de la ciencia ficción, que implica una máquina pensante al estilo de un ser humano hoy está muy lejos de existir. Si bien, Singularity Net, que desarrolló la tecnología OpenCog Hyperon, que estaría detrás de Sophia, ha logrado desarrollar un motor inteligente capaz de utilizar dicha información contextual, aún no se han visto aplicaciones prácticas”.

 

La inteligencias más potentes de la actualidad

 

A pesar de lo avanzada que resulta Sophia actualmente, el experto señala la existencia de una multiplicidad de otras inteligencias artificiales mucho más avanzadas, pero que tienen utilidades distintas a la de la conocida robot.

 

Según Bustamante, hoy en día los ejemplos más poderosos de IA incluyen proyectos que surgieron por la pandemia como Bluedot, una compañía que modela y localiza amenazas de enfermedades infecciosas, lo que ha hecho con éxito en varias ocasiones utilizando algoritmos muy avanzados que entienden números y procesamiento de lenguaje natural.

 

Además, casi todas las farmacéuticas utilizaron IA para descubrir con mayor rapidez los compuestos de la vacuna, e incluso, hay un movimiento colaborativo sin fines de lucro llamado Covid Moonshot, donde se trabaja en buscar terapias antivirales por medio de esta tecnología.

 

Otro ejemplo es el del proyecto AlphaFold, que permitió predecir estructuras de proteínas desde sus secuencias de aminoácidos, algo que fue un problema para los biólogos por décadas, permitiendo tremendos avances en bioingeniería que pueden cambiar la historia. En la misma línea PathAI juntos a la fundación de Bill y Melinda Gates han trabajado en desarrollar servicios a gran escala para analizar tejido con inteligencia artificial mejorando diagnósticos y entregando mejores tratamientos.

 

¿Podrá la IA asemejarse a la inteligencia humana algún día? Ante esto, el experto responde: “Si bien es imposible decir que no de plano, puedo decir que estamos aún muy lejos. En primer lugar, aún no existen bases de datos semánticas tan potentes como para alimentar una IA de ese tipo, ya que la inteligencia humana es una suma de experiencias. En segundo lugar, las relaciones que establecemos con otros están mediadas por los diferentes modos de percepción sensorial que tenemos. La IA, recién está dando pasos muy pequeños en torno a esto, con sistemas de percepción altamente limitados que nos permiten disfrutar de fenómenos interesantes como la robot Sophia, donde la mayor parte de su humanidad es una proyección de nuestros propios deseos”, concluye.

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Equipo Prensa
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