El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha endurecido su posición frente al Gobierno de Pedro Sánchez ante la prolongación de la crisis migratoria que afecta a la ciudad autónoma. Tras más de dos semanas de tensión, el dirigente ceutí reclama al Ejecutivo una respuesta inmediata y ha dado un plazo de 30 días para recuperar la normalidad antes del inicio del curso escolar, al tiempo que amenaza con recurrir a las más altas instancias judiciales si considera que no se atienden sus demandas.
Vivas acusa al Gobierno de “maquillar” la realidad y denuncia una supuesta “pasividad” y “falta de voluntad” para resolver la situación y acelerar la reubicación de los menores no acompañados. El presidente ceutí sostiene además que todavía no han sido identificadas todas las personas que entraron en la ciudad durante la crisis y reivindica un refuerzo de las medidas de seguridad y del control fronterizo para permitir la recuperación de la actividad económica. “El Gobierno es una parte muy importante del Estado, pero no es todo el Estado”, afirmó, asegurando que los ceutíes “no se van a rendir”.
El dirigente del Partido Popular también ha cuestionado la estrategia del Ejecutivo hacia Marruecos y ha insinuado que la voluntad de preservar unas relaciones estables con Rabat estaría condicionando la respuesta de Madrid. Vivas ha reclamado un mayor “blindaje” de la frontera y ha criticado lo que considera una prioridad excesiva de las relaciones bilaterales frente a las necesidades de la ciudad autónoma. Su ofensiva se suma a las críticas expresadas el pasado viernes, cuando lamentó que el Gobierno “no ha estado a la altura” de la situación y reclamó mecanismos para acelerar las devoluciones.
Frente a la posición de Moncloa, Vivas sí cuenta con el respaldo de la dirección nacional del PP. El vicesecretario de Educación e Igualdad, Jaime de los Santos, respaldó la petición del presidente ceutí de suspender el derecho de asilo y consideró que su planteamiento está “más que justificado”. El apoyo de Génova refuerza así el pulso político abierto entre el Gobierno central y el Ejecutivo autonómico en torno a la gestión de la crisis migratoria.
Mientras crece la presión política sobre Sánchez, el Gobierno mantiene sin cambios su estrategia hacia Marruecos. Moncloa considera que no existen evidencias de que Rabat actuara deliberadamente para provocar la crisis y valora la posterior colaboración marroquí para contener los intentos de entrada y facilitar los retornos. De este modo, pese a las exigencias de Vivas y a las críticas internas, el Ejecutivo mantiene su apuesta por la cooperación con Marruecos y por preservar la estabilidad de una relación que considera estratégica para la gestión migratoria y la seguridad.
Fuente: Marruecom





































