El dólar inicia la jornada en Chile en torno a $887,4, registrando una caída de $4,8 equivalente a un retroceso de 0,55%, extendiendo la tendencia bajista de las últimas sesiones en un contexto internacional más favorable para los activos de riesgo.
A nivel global, el Dollar Index (DXY) cae un 0,21% hasta los 98,3 puntos, manteniéndose en niveles bajos tras el impacto del reciente dato de inflación en Estados Unidos y un entorno donde el mercado sigue ajustando expectativas de política monetaria.
En paralelo, el cobre —principal soporte del peso chileno— sube con fuerza un 2,29% hasta los US$5,88 la libra, acumulando su tercera semana consecutiva de alzas. El impulso responde al optimismo en torno a una posible consolidación de la tregua entre Estados Unidos e Irán, lo que podría facilitar la reapertura del estrecho de Ormuz y reducir los riesgos sobre la actividad global.
Este escenario ha mejorado las perspectivas para la demanda de metales, pese a que persisten riesgos, como las tensiones en Líbano y el aumento de inventarios de cobre a nivel global, lo que mantiene un trasfondo de cautela.
Adicionalmente, el reciente IPC en Estados Unidos —que mostró un alza mensual relevante impulsada por la energía— no ha logrado sostener al dólar, en un contexto donde el mercado sigue priorizando la evolución geopolítica y el apetito por riesgo.
De esta forma, la caída del dólar en Chile se explica por la combinación de un cobre fuertemente alcista, un dólar global debilitado y un entorno internacional que, aunque frágil, muestra señales de desescalada.
Para la jornada, se espera que el tipo de cambio se mueva en un rango entre $880 y $895, con sesgo bajista mientras se mantenga el impulso del cobre y la presión sobre el dólar global.























