Economista tras IPC de septiembre

El IPC de septiembre sorprendió al mercado al registrar una variación de 0,4%, ubicándose por debajo de las proyecciones, que apuntaban a un alza cercana a 0,5%. El académico de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Francisco Ormazábal, plantea que las presiones inflacionarias continúan concentradas en áreas especialmente sensibles para los hogares, como alimentos y transporte.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre registró una variación mensual de 0,4%, según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El resultado sorprendió al mercado, cuyas proyecciones apuntaban a un alza cercana al 0,5%.

Con este resultado, la inflación acumuló un avance de 4% en lo que va del año, mientras que en doce meses llegó a 4,1%.

Aunque el dato fue recibido con optimismo por los analistas, el académico de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Francisco Ormazábal, advierte que la inflación sigue lejos de estar completamente bajo control, considerando que el índice acumula un aumento de 4,1% en doce meses, aún por encima de la meta de 3% establecida por el Banco Central.

Según el economista, el resultado representa una señal positiva, especialmente en un contexto marcado por la preocupación respecto de las presiones provenientes de combustibles, energía y algunos alimentos. “Un registro menor al esperado reduce el riesgo de que las expectativas inflacionarias continúen deteriorándose”, explica.

Desde esa perspectiva, para Ormazábal, el dato entrega cierto alivio, ya que los mercados no solo reaccionan a las cifras efectivas, sino también a la diferencia entre lo que esperaban y lo que finalmente ocurre.

Sin embargo, el especialista advierte que la lectura del indicador debe hacerse con cautela. “Cuando la inflación anual se ubica en 4,1%, el problema aún no está resuelto. Chile ha avanzado considerablemente desde los niveles extraordinarios observados tras la pandemia, pero la convergencia hacia la meta continúa siendo lenta”, sostiene.

 

Alimentos y transporte, los más presionados

El análisis del académico UNAB apunta a que las presiones inflacionarias continúan concentradas en áreas especialmente sensibles para los hogares. De acuerdo con el economista, alimentos y transporte explicaron una parte relevante de la variación mensual registrada en septiembre, reflejando el impacto que siguen teniendo factores vinculados a los costos.

“Lo que observamos son presiones asociadas principalmente a costos, especialmente energía y combustibles. El aumento de 10,2% en el diésel y el alza de la gasolina durante septiembre son ejemplos claros de ello”, afirma.

A diferencia de otros períodos inflacionarios impulsados por un mayor dinamismo económico, el especialista enfatiza que el escenario actual no responde a una economía sobrecalentada. Por el contrario, asegura que el crecimiento sigue siendo moderado y que el consumo privado continúa mostrando señales de fragilidad.

Este contexto -dice- plantea desafíos adicionales para la política monetaria, ya que cuando la inflación está asociada a shocks de oferta, las herramientas de los bancos centrales tienen un alcance más limitado.

“Mantener una política contractiva (tasa de política monetaria alta) ayuda a evitar efectos de segunda vuelta, pero no puede revertir por sí sola los aumentos internacionales del petróleo o las distorsiones en las cadenas logísticas. Dicho de otra manera, la inflación puede seguir siendo elevada incluso en una economía que no muestra un dinamismo excepcional”, explica.

La meta del 3% podría tomar más tiempo

Para el especialista, el principal mensaje que deja el dato de septiembre es que el proceso de desinflación ha entrado en una etapa más compleja. A su juicio, si bien reducir la inflación desde los niveles de dos dígitos observados tras la pandemia hasta alrededor del 4% fue un desafío significativo, llevarla desde ese nivel hasta la meta de 3% podría tomar más tiempo.

“El desafío actual es diferente: lograr que converja desde el entorno del 4% hasta el 3% y permanezca allí de forma sostenible. Ese proceso suele ser más lento, más vulnerable a shocks externos y más exigente para la política económica”, señala.

Por ello, concluye que el IPC de septiembre debe interpretarse como una señal de moderado optimismo. “Es una buena noticia porque el resultado fue mejor al esperado. Sin embargo, aún no es una buena noticia completa porque la inflación continúa cerca del límite superior del rango de tolerancia implícito que los agentes económicos consideran consistente con la estabilidad de precios”, indica.

En esa línea, el economista afirma que, aunque el país avanza en la dirección correcta, todavía persisten riesgos que impiden dar por superado el problema inflacionario. “El dato de hoy entrega algo de aire. Chile avanza en la dirección correcta, aunque todavía tiene camino por recorrer antes de poder afirmar que la batalla contra la inflación está definitivamente ganada”, concluye.