El 11 de julio, en el marco del Día Mundial de la Población, se pone de relieve la creciente presión que el aumento demográfico ejerce sobre los sistemas sanitarios y las fuentes de agua dulce. Este recordatorio subraya la urgencia de abandonar modelos rígidos y centralizados para avanzar hacia esquemas flexibles capaces de responder a las necesidades locales.
La propuesta de descentralización hídrica surge como alternativa estratégica: un enfoque de “acupuntura territorial” que despliega infraestructuras modulares, limpias e independientes directamente en los puntos críticos de la costa. Estas soluciones de bajo impacto permiten abastecer comunidades y sistemas sanitarios sin las demoras, costos y riesgos asociados a los megaproyectos de conducción terrestre.
Impulsadas por energías renovables —el sol y las olas— estas tecnologías aseguran agua potable con cero emisiones y con la agilidad necesaria para adaptarse a la realidad de cada territorio. No se trata de reemplazar las grandes obras, sino de complementarlas: volumen donde la demanda es masiva, rapidez donde la urgencia es local.
Frente a la presión demográfica y sanitaria, la infraestructura hídrica debe concebirse como una red descentralizada y sostenible. Garantizar agua limpia y accesible no es solo un desafío técnico, es el fundamento de la salud, la equidad y la resiliencia de las comunidades.
Carlos Fredes García Gerente de Negocios Oneka Technologies

























