Por Patricio Faúndez
Evolución cuantitativa desde enero 2025
El precio del cobre LME spot ha mostrado una trayectoria marcadamente alcista desde comienzos de 2025. La serie se ubicaba en torno a US$4,0 por libra a inicios del 2025 y comenzó a acelerarse con mayor fuerza durante el segundo semestre de 2025,
consolidando una tendencia de aumento que se extendió hasta 2026. 2025-01 2025-04 2025-07 2025-10 2026-02 2026-05Precio del cobre [cUS$/lb]Evolución del precio del cobre de la LME del 2025 a la fecha [cUS$/lb]
El punto más bajo del período se registró el 9 de abril de 2025, cuando el precio alcanzó US$3,87 por libra. Desde ese nivel, la cotización avanzó hasta un máximo de US$6,39 por libra el 13 de mayo de 2026, lo que refleja un incremento de aproximadamente 65% entre ambos extremos.
La misma tendencia se observa al analizar los promedios mensuales. En enero de 2025, el precio promedio del cobre fue de US$4,07 por libra, mientras que en junio de 2026 —con información disponible hasta el 5 de junio— alcanzó US$6,29 por libra.
Fundamentos: oferta, demanda y factores financieros
El aumento del precio del cobre responde a una combinación de factores físicos y financieros. Por el lado de la oferta, el mercado ha reaccionado con fuerza a señales de mayor fragilidad en la cadena de suministro. El máximo alcanzado en mayo estuvo asociado a restricciones de oferta, riesgos operacionales y menor disponibilidad efectiva de metal. Entre los principales factores destacan la lenta normalización de Grasberg, la caída de la producción chilena durante el primer trimestre, disrupciones logísticas vinculadas al suministro de ácido sulfúrico y un mercado de concentrados extremadamente estrecho, reflejado en cargos de tratamiento y refinación negativos.
Por el lado de la demanda, el soporte de fondo sigue siendo relevante, aunque no está exento de riesgos. Las proyecciones disponibles apuntan a un crecimiento del consumo mundial de cobre refinado en torno a 2%, con China aún como principal sostén del mercado y con aportes crecientes de India, la infraestructura eléctrica, los centros de datos y la manufactura crítica. Esta lectura se ve reforzada por el rol central que cumple el cobre en la electrificación, las redes eléctricas, los vehículos eléctricos, la construcción, la industria y la expansión de data centers e inteligencia artificial. Sin embargo, la nueva oferta minera enfrenta plazos largos de desarrollo, mayor complejidad técnica y crecientes restricciones para responder rápidamente al aumento de la demanda.
El balance refinado sigue siendo una de las principales fuentes de incertidumbre para el mercado. Mientras algunas estimaciones anticipan un mercado estrecho para 2026 y 2027, el International Copper Study Group —en un escenario de mayor disponibilidad de cobre refinado— proyecta superávits de 96 mil toneladas en 2026 y 377 mil toneladas en 2027, asociados a un menor uso esperado y a una mayor producción secundaria.
No obstante, este escenario no está asegurado. Su materialización dependerá de que efectivamente se normalicen las condiciones de oferta, aumente la disponibilidad de metal refinado y no se profundicen las restricciones en mina o en el mercado de concentrados. Por ello, más que una trayectoria definida, estas proyecciones deben entenderse como uno de los posibles escenarios para los próximos años.
En términos de precio, si el superávit refinado llegara a materializarse, podría generar cierta presión a la baja y favorecer una normalización desde los niveles actuales. En cambio, si persisten los shocks en mina, las restricciones en concentrados y la menor
disponibilidad efectiva de metal, el precio del cobre podría mantenerse en niveles elevados por más tiempo.
Qué esperar hacia el cierre de 2026
Para el segundo semestre de 2026, el escenario más probable es que el cobre se mantenga en una zona de precios altos, aunque con volatilidad y posibles correcciones respecto de los máximos recientes.
Por lo que para lo que resta del año, en un escenario base, el precio LME spot podría moverse en un rango aproximado de US$5,5/lb a US$6,4/lb. Este rango supone que la demanda estructural sigue entregando soporte, pero que parte de las restricciones de oferta comienza a normalizarse. Un escenario más pesimista podría llevar el precio hacia US$4,8/lb–US$5,5/lb, si aumenta la disponibilidad de cobre refinado y el mercado muestra señales más claras de superávit. En cambio, si persisten las disrupciones operacionales, la estrechez de concentrados y la baja disponibilidad efectiva de metal, el precio podría sostenerse entre US$6,4/lb y US$7,0/lb.

























