Por Eva Andrade, gerenta de E-commerce y MiPymes de Transbank.
El panorama de la inclusión financiera digital en Chile muestra avances significativos, pero también importantes desafíos por superar. La transformación en los medios de pago está ocurriendo en todo el país, aunque a diferentes velocidades y con distintos niveles de penetración, según la realidad de cada territorio.
Datos de Transbank revelan esta realidad: cerca del 40% de las MiPymes que operan con medios de pago digitales se concentran en la Región Metropolitana, mientras que en Valparaíso esta cifra alcanza un 13% y en Biobío un 7%. En tanto, Tarapacá concentra solo un 2%. Estos números nos muestran un Chile que avanza, pero también nos revelan una oportunidad clara para seguir impulsando las pymes y la digitalización en regiones, especialmente en las zonas más extremas del país.
El avance gradual, pero constante, hacia la digitalización representa una oportunidad histórica para el desarrollo económico regional. Cada vez que un pequeño comercio incorpora soluciones de pago digital, no solo moderniza su operación, sino que amplía sus horizontes comerciales, mejora su gestión financiera y se integra de manera más efectiva a la economía formal.
Y este camino es crucial, considerando las proyecciones recientes de Worldpay que indican que para 2030, los pagos digitales consolidarán su presencia a nivel global, capturando el 79% de todo el gasto en línea y alcanzando el 53% del gasto en tienda. En este escenario, se estima que más de 28 billones de dólares se movilizarán a través de billeteras digitales a nivel mundial, tanto en comercio electrónico como en transacciones presenciales.
En Transbank, somos un partner estratégico en este proceso de transformación. Nos comprometemos con el desarrollo integral de los comercios en cada región del país, por lo cual hemos desplegado equipos especializados a lo largo de todo Chile, con profesionales que conocen las particularidades de cada territorio y pueden ofrecer soluciones adaptadas a sus realidades específicas.
Y es que entendemos que no existe una “maquinita” única que funcione para todos, por lo que promovemos el desarrollo de soluciones multisegmento que respondan a las diferentes necesidades y contextos de los comercios en Chile. Además, la experiencia nos ha enseñado que para impulsar la digitalización en regiones no basta con la tecnología; el acompañamiento y la capacitación son igualmente importantes. Por eso, complementamos nuestro ecosistema con instancias de formación para así poder comprender y aprovechar al máximo las herramientas digitales disponibles.
El impacto de que comercios de todo el país puedan contar con un medio de pago digital ya ha permeado en los hábitos de consumo de los chilenos: según el último Informe de Sistemas de Pago (ISIP) del Banco Central de Chile, en promedio, las personas mayores de 15 años en nuestro país realizan 374 pagos digitales anualmente. Y si bien como país hemos avanzado, tenemos que ser conscientes de que el camino por recorrer es aún extenso.
Lograr que los beneficios de la digitalización financiera lleguen a cada rincón requiere un esfuerzo sostenido y colaborativo entre el sector privado, el gobierno y las comunidades locales. Es necesario seguir mejorando la infraestructura digital, implementar programas de educación financiera adaptados a cada realidad regional y crear incentivos que faciliten la adopción tecnológica.
Como actores del ecosistema de medios de pago debe haber un compromiso por parte de todos los integrantes con ser parte activa de esta transformación, y nosotros lo tenemos. Nuestra visión va más allá del negocio; aspiramos a contribuir al desarrollo de un Chile más equitativo, donde la ubicación geográfica no determine las oportunidades de crecimiento para los emprendedores.











































