Investigadores del Instituto de Ciencia de Materiales de Sevilla trabajan en un proyecto que pretende obtener energía de la lluvia y el rocío. Aunque la cantidad de electricidad es mínima en comparación con la solar, podría alimentar sensores, dispositivos portátiles y sistemas del Internet de las Cosas sin necesidad de baterías.
Una gota de agua al caer no solo salpica: puede liberar electricidad. Esa es la premisa detrás de varios proyectos internacionales y europeos que estudian cómo aprovechar la llamada “energía azul”. En España, un grupo de científicos busca combinar esta fuente con la energía solar para diseñar paneles híbridos capaces de producir electricidad incluso en días nublados, con aplicaciones directas en tecnologías de bajo consumo y ciudades inteligentes.
Cómo funciona la electricidad de la lluvia
El fenómeno se basa en la piezoelectricidad y la triboelectrificación: cuando una gota impacta en ciertos materiales, deforma su superficie y transfiere cargas eléctricas, generando una diferencia de potencial. Los nanogeneradores triboeléctricos (TENG), desarrollados desde 2012, fueron el gran salto tecnológico que permitió captar esa energía, aunque en cantidades muy reducidas.
Avances internacionales
En 2020, investigadores de la City University of Hong Kong lograron encender 100 bombillas LED con una sola gota mediante un generador triboeléctrico especial. Ese mismo año, un físico de la Universidad de Twente introdujo un sistema para mantener cargas eléctricas estables durante meses, utilizando electrohumectación. Estos avances demostraron que, aunque no sustituirá al sol, la lluvia puede tener usos energéticos concretos.
Aplicaciones posibles
La energía de la lluvia representa menos del 0,1 % de la solar, lo que la hace inviable para cargar móviles o alimentar viviendas. Sin embargo, sí puede mantener en funcionamiento sensores ambientales, sistemas en tuberías o dispositivos portátiles sin depender de baterías. Este uso de bajo consumo es clave en el desarrollo del Internet de las Cosas (IoT), wearables y la sensórica de ciudades inteligentes.
Proyectos en España
En Sevilla, el proyecto DropEner trabaja con minigeneradores llamados Trecxels, más pequeños que una gota y transparentes gracias al óxido de indio-estaño, lo que permite integrarlos en ventanas, techos o paneles solares. El desafío está en la interacción con el agua: que las gotas no resbalen demasiado rápido ni se queden adheridas impidiendo el paso de otras.
La apuesta por paneles híbridos
La idea más ambiciosa es combinar energía solar y de lluvia en un mismo sistema. Los paneles híbridos buscan generar electricidad de manera continua, independientemente del clima. Además de captar la energía de gotas, se experimenta con la condensación del rocío, un fenómeno más estable y frecuente. Si se superan las limitaciones actuales, estos paneles podrían marcar un avance en eficiencia energética y sostenibilidad.
Un futuro complementario
Los expertos coinciden: la lluvia no sustituirá al sol, pero puede ser un aliado valioso. Su aporte energético, aunque modesto, ofrece independencia de baterías y combustibles fósiles en aplicaciones específicas. En un mundo que exige soluciones descentralizadas y sostenibles, cada gota de agua podría convertirse en electricidad útil para la vida diaria.











































