Señor Director:
El reciente Imacec volvió a instalar el debate sobre cómo recuperar el crecimiento económico. Como ocurre habitualmente, la discusión se concentró en inversión, permisos, productividad e incertidumbre. Todos son factores relevantes. Sin embargo, seguimos dejando fuera una pregunta igualmente decisiva: ¿estamos invirtiendo en la infraestructura que explicará el crecimiento del siglo XXI?
Durante el siglo pasado aprendimos que el desarrollo dependía de construir infraestructura física. Carreteras, puertos, aeropuertos y redes energéticas permitieron reducir costos, conectar mercados y aumentar la productividad. Esa lógica sigue siendo válida. Pero ya no es suficiente.
En una economía impulsada por el conocimiento y la inteligencia artificial, las ventajas competitivas también dependen de construir una infraestructura de capacidades: el conjunto de capacidades humanas y organizacionales que permite aprender más rápido, innovar de manera continua, liderar procesos de transformación y convertir la tecnología en productividad.
Así como el siglo XX construyó infraestructura física para mover bienes, el siglo XXI deberá construir infraestructura de capacidades para movilizar conocimiento. Sin ella, incluso las mayores inversiones en tecnología o capital físico verán limitado su impacto sobre la productividad.
Jesús Juyumaya, PhD
Vera Voitova, PhD
Facultad de Economía y Negocios
Universidad Andrés Bello

























