La Unión Europea da marcha atrás y flexibiliza la prohibición a los coches con motor de combustión para 2035
  • La Unión Europea (UE) ha dado un paso atrás en su plan de prohibir la venta de coches con motor de combustión a partir de 2035, tras meses de presión de varios gobiernos —entre ellos España, Italia y Alemania— y de la industria automovilística.

Hasta ahora, la normativa exigía que todos los coches nuevos a partir de esa fecha tuvieran emisiones de CO₂ nulas. Sin embargo, la Comisión Europea ha suavizado la medida y propone que los fabricantes cumplan un umbral del 90% de reducción de emisiones, en lugar del 100% inicialmente previsto.

Una medida polémica

El vicepresidente de la Comisión, Stéphane Séjourné, defendió la propuesta como una “tabla de salvación” para la industria automovilística europea, asegurando que los objetivos climáticos del bloque se mantienen intactos.

No obstante, la decisión ha generado fuertes críticas. La ministra de Medio Ambiente francesa, Monique Barbut, afirmó que Francia hará “todo lo que esté en nuestra mano” para impedir que la propuesta se convierta en ley.

Los detractores sostienen que esta marcha atrás envía señales contradictorias a fabricantes y mercados, debilitando la confianza en la política climática europea.

El transporte, un sector en aumento de emisiones

El transporte es el único sector en el que las emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado en la UE en las últimas tres décadas. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, los coches representan más del 60% de las emisiones totales del transporte.

Desde Bruselas, los responsables comunitarios insisten en que la modificación no compromete el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050. El comisario europeo de Clima, Wopke Hoekstra, calificó la medida como “un compromiso inteligente y sensato para el clima y la competitividad”.

Qué implica la nueva normativa

El nuevo marco permitirá a los fabricantes seguir vendiendo una cantidad limitada de vehículos contaminantes más allá de 2035, incluyendo:

  • Híbridos enchufables.
  • Eléctricos con motores auxiliares de combustión para ampliar autonomía.
  • En menor medida, coches de gasolina y diésel.

Para compensar el 10% restante de emisiones, las empresas deberán recurrir a:

  • Acero de bajas emisiones producido en la UE.
  • Combustibles sintéticos (e-fuels) y biocombustibles.

Además, la Comisión prevé incentivar los vehículos eléctricos y de hidrógeno mediante un sistema de “supercréditos”, donde los coches eléctricos pequeños y asequibles fabricados antes de 2035 podrían contabilizar como 1,3 vehículos a efectos de las cuotas.

Coches de combustión: un cambio que reabre el debate sobre los objetivos climáticos y la electrificación del transporte.

Críticas del sector y expertos

Organizaciones como Transport & Environment (T&E) alertan que la nueva propuesta introduce confusión en un sector que ya se estaba adaptando al objetivo de emisiones cero.

“Cada euro invertido en híbridos enchufables es un euro que no se destina a vehículos eléctricos, mientras China sigue avanzando”, señaló William Todts, director ejecutivo de T&E.

La entidad estima que, con el nuevo planteamiento, en 2035 se venderían hasta un 25% menos de coches eléctricos de batería que con el objetivo original. También advierte que los créditos por biocombustibles y e-fuels podrían reducir artificialmente las ventas de eléctricos sin generar ahorros reales de emisiones.

Tensiones empresariales y geopolíticas

La patronal E-Mobility Europe resumió la inquietud del sector: “La vacilación no es una estrategia”. Cambiar las reglas a mitad del partido, sostienen, socava la confianza empresarial después de que muchas compañías hayan invertido miles de millones en fábricas con el objetivo del 100% en mente.

Las asociaciones CLEPA y ACEA también advirtieron que el objetivo del 100% ya no era viable en las condiciones actuales, debido a la dependencia de Asia para las baterías, los aranceles estadounidenses, los altos costes de producción y la infraestructura de recarga desigual en Europa.

En contraste, más de 150 directivos del sector eléctrico, respaldados por empresas como Volvo Cars y Polestar, firmaron una carta abierta pidiendo mantener el objetivo original, alertando que cualquier retraso dará ventaja a competidores globales y erosionará la confianza de los inversores.

Europa frente a China

China avanza más rápido que Europa y Estados Unidos en la adopción del coche eléctrico: los vehículos de batería representaron el 34% del mercado chino en el tercer trimestre de 2025, impulsados por ayudas estatales y una intensa competencia de precios.

En Europa, las ventas de coches 100% eléctricos crecieron un 26% en los primeros diez meses del año, alcanzando el 16% de las nuevas matriculaciones. Sin embargo, los motores de gasolina y diésel siguen teniendo un peso significativo.

Con el nuevo objetivo del 90%, la UE prevé que los vehículos no eléctricos representen todavía entre el 30% y el 35% de las ventas en 2035.

La flexibilización del veto a los coches de combustión reabre un debate crucial: ¿cómo equilibrar la competitividad industrial con los objetivos climáticos? Mientras algunos celebran la medida como un alivio para la industria, otros la ven como un retroceso que puede frenar la electrificación y aumentar la brecha con China.

El futuro de la movilidad europea dependerá de si la UE logra mantener la confianza de fabricantes, inversores y ciudadanos en su compromiso con la neutralidad climática en 2050.

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Equipo Prensa
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