Récord de ciberataques en Chile: las cinco vulnerabilidades que más aprovechan los delincuentes para ingresar a las empresas

El país registró cerca de 8,8 billones de intentos de ciberataques durante el último año, según el informe Think Ahead. Expertos advierten que el acceso a los sistemas ya no depende solo de técnicas sofisticadas, sino de errores cotidianos que las organizaciones siguen sin corregir.

Chile recibió cerca de 8,8 billones de intentos de ciberataques durante 2025, según el informe Think Ahead, elaborado por la empresa de ciberseguridad SEK, una cifra que posiciona al país como uno de los blancos más atacados de la región. Pero el dato que más debería inquietar a las empresas es que, según el mismo estudio, 7 de cada 10 accesos iniciales en incidentes reales no partieron de una falla técnica sofisticada, sino de una identidad comprometida. 

El informe también muestra que las organizaciones en América Latina registran en promedio 2.640 ataques semanales cada una, un 35% por sobre el promedio mundial, y que una actividad maliciosa puede permanecer sin ser detectada durante más de 185 días, incluso en empresas con inversión relevante en ciberseguridad.

Los atacantes, en tanto, se mueven cada vez más rápido: en 2025 lograron desplazarse dentro de una red corporativa en apenas 29 minutos, un 65% más rápido que el año anterior.

Reducir la superficie de ataque exige un trabajo continuo de revisión, priorización y corrección «Las organizaciones no necesitan incorporar más herramientas, necesitan saber cuáles generan valor y cómo administrarlas. Hoy el desafío es contar con una estrategia permanente de ciberseguridad, no acumular soluciones aisladas.», señala Pedro Oyarzun, CEO de Egs-Latam. 

El impacto económico de estos incidentes también continúa aumentando. Según el informe Cost of a Data Breach 2024 de IBM, el costo promedio de una filtración de datos en América Latina alcanzó los US$ 2,76 millones, un 12% más que el año anterior, lo que demuestra que prevenir un ataque resulta considerablemente menos costoso que enfrentarlo una vez ocurrido

Si bien el volumen de ataques sigue aumentando, los expertos coinciden en que el problema no está únicamente en la sofisticación de los ciberdelincuentes. En muchos casos, el acceso inicial se produce aprovechando errores cotidianos, configuraciones deficientes o malas prácticas que continúan siendo frecuentes dentro de las organizaciones.

«Hoy la pregunta ya no es si una empresa será blanco de un intento de ataque, sino si está preparada para detectar y detenerlo antes de que afecte su operación«, explica Zady Parra, experto en ciberseguridad y Subgerente Operacional y Seguridad de Zenta Group.

Las cinco vulnerabilidades más comunes que aprovechan los delincuentes 



  1. Credenciales débiles o reutilizadas

Contraseñas repetidas entre distintas plataformas, o filtradas en brechas de datos previas, siguen siendo la vía de entrada más común. Basta con que un atacante obtenga una credencial válida en un servicio menor para probarla en sistemas corporativos críticos.

  1. Phishing y suplantación de identidad

Los correos y mensajes que imitan a bancos, proveedores o áreas internas de la empresa siguen siendo efectivos precisamente porque apelan a la urgencia y la rutina, no a la sofisticación técnica.

  1. Configuraciones de nube mal gestionadas

Permisos demasiado amplios, servicios expuestos públicamente por error o entornos cloud mal configurados son, según el estudio, uno de los puntos de entrada favoritos de los grupos de ransomware que operan en la región.

  1. Ausencia de autenticación multifactor

Cuando una cuenta depende únicamente de una contraseña, cualquier filtración de credenciales se traduce de inmediato en acceso. La autenticación multifactor no elimina el riesgo, pero corta la cadena de ataque más usada actualmente.

  1. Sistemas y software sin actualizar

Los parches de seguridad pendientes siguen siendo una puerta abierta conocida. Los atacantes no necesitan descubrir una vulnerabilidad nueva cuando pueden explotar una ya identificada que la organización no alcanzó a corregir.

«Ninguna de estas cinco vulnerabilidades requiere presupuestos extraordinarios para mitigarse. El mayor desafío hoy no es tecnológico, sino humano. Las organizaciones necesitan impulsar el desarrollo profesional y el acompañamiento continuo de sus equipos de TI, que enfrentan un escenario de amenazas cada vez más complejo y cambiante. Contar con equipos más capacitados y empoderados les permite tomar decisiones más seguras, responder con mayor rapidez a los riesgos y fortalecer la resiliencia del negocio», concluye Oyarzún.

Agreganos como fuente preferida en Google
Síguenos Google Noticias

Equipo Prensa
Portal Innova