- Brasil tiene una oportunidad única de consolidar su papel como líder mundial en energía, gracias a políticas sólidas, planificación estratégica y un sistema eléctrico dominado por renovables, según destaca el informe Brazil 2025 de la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés). El estudio incluye 30 recomendaciones para que el país cumpla sus objetivos climáticos y avance hacia una transición energética limpia, justa y centrada en las personas.
El informe, presentado en Belém durante la COP30, es la primera revisión integral de la política energética brasileña realizada por la IEA y fue elaborado a pedido del gobierno de Brasil. Gustavo Cerqueira Ataíde, Secretario de Transición y Planificación Energética, y Paolo Frankl, jefe de la División de Energías Renovables de la IEA, lideraron su lanzamiento.
“El informe confirma que Brasil no solo es un importante productor de petróleo y gas natural, sino también un verdadero campeón de la energía baja en carbono”, afirmó Fatih Birol, Director Ejecutivo de la IEA. “Su experiencia ofrece lecciones sobre cómo aprovechar los recursos locales para lograr sistemas energéticos sostenibles y seguros”.
El ministro de Energía, Silveira, destacó que el estudio subraya el liderazgo de Brasil en la transición energética global, respaldado por políticas públicas que brindan claridad y estabilidad, capaces de atraer inversiones y fomentar la innovación. “Hemos avanzado en biocombustibles, energías renovables y en la expansión del sistema de transmisión, mientras promovemos una transición energética que reduce la pobreza y mejora la calidad de vida”, afirmó.
Hallazgos clave y recomendaciones de la IEA
Según el informe, Brasil cuenta con un sistema eléctrico predominantemente renovable, con un 90% de electricidad proveniente de fuentes bajas en emisiones en 2024, y lidera la producción mundial de biocombustibles. Además, está bien posicionado para escalar la producción de hidrógeno bajo en emisiones y biocombustibles de próxima generación.
Para asegurar que la transición energética sea efectiva y sostenible, la IEA recomienda:
-
Planificación estratégica: Garantizar que el plan de transiciones energéticas (PLANTE) sirva como un marco coherente para lograr una transformación económica y social equilibrada, y alinear todo el gasto público en energía con sus objetivos.
-
Transición centrada en las personas: Implementar un marco integral centrado en las personas, incluyendo mapeo y planificación de la fuerza laboral, y opciones eléctricas para acceso a cocina limpia en los hogares.
-
Inversión y financiación: Establecer mecanismos como un instrumento de fijación de precios del carbono y un fondo nacional que utilice parte de los ingresos petroleros para financiar la transición energética y nuevas industrias.
-
Sectores de uso final: Impulsar auditorías energéticas obligatorias y voluntarias, normas mínimas de eficiencia energética más ambiciosas, y promover vehículos híbridos, eléctricos y de menor intensidad de carbono. Integrar estándares de eficiencia energética y confort térmico en vivienda social.
-
Electricidad: Revisar marcos institucionales y regulatorios, fomentar flexibilidad del sistema con hidroeléctrica, almacenamiento y respuesta a la demanda; reformar el mercado minorista y la medición neta de fotovoltaica para garantizar eficiencia, estabilidad y equidad.
El informe subraya que alcanzar los objetivos de transición requerirá un aumento significativo de inversiones en proyectos e infraestructura, así como modernización de la red, almacenamiento, hidroelectricidad y respuesta a la demanda para asegurar confiabilidad, eficiencia y resiliencia.
La elaboración del informe incluyó visitas técnicas de expertos de la IEA y países miembros, y contó con amplia participación de representantes del gobierno, la industria, la academia y la sociedad civil. Sus recomendaciones reflejan las mejores prácticas internacionales y serán consideradas en la implementación del PLANTE.











































