Nicolás Deino, director ejecutivo para la Industria Financiera de Accenture Chile.
Nicolás Deino, director ejecutivo para la Industria Financiera de Accenture Chile.

Los bancos más importantes del mundo están avanzando en la adopción de la inteligencia artificial generativa por el valor que ofrece para sus operaciones, el servicio al cliente, el análisis de datos y para los procesos internos. Sin embargo, la verdadera diferencia no la marcará quién adopte primero la Gen AI, sino quién lo haga con una estrategia clara, responsable y enfocada en las personas. La experiencia de los líderes del sector permite identificar cuatro claves esenciales para avanzar con impacto real.

La primera es democratizar el acceso a la inteligencia artificial generativa. Las herramientas no pueden quedar restringidas a los equipos tecnológicos. Deben ser simples, accesibles y de bajo costo para que más colaboradores experimenten, propongan usos y generen valor. Algunos bancos ya negocian con proveedores de modelos de lenguaje para pagar solo por uso, lo que reduce barreras de entrada y acelera la innovación. Además, el enfoque “gatear, caminar, correr” permite avanzar desde pilotos acotados hacia escalamiento progresivo, sin asumir riesgos innecesarios. A esto se suma la importancia de diseñar plataformas flexibles, capaces de combinar distintos modelos según cada necesidad de negocio.

La segunda clave es la cultura organizacional. La Gen AI no se adopta solo con tecnología, sino con personas. Por eso, muchas instituciones están organizando jornadas internas de IA, obligando a ciertos niveles ejecutivos a participar activamente e incluso vinculando estas iniciativas a las evaluaciones de desempeño. El mensaje es claro: la inteligencia artificial generativa es una oportunidad de crecimiento, no una amenaza laboral. Cuando las personas entienden que la IA viene a apoyar su trabajo y no a reemplazarlas, la adopción se acelera.

El tercer pilar es el control y el monitoreo responsable. Los controles no deben frenar la innovación, sino permitir que se despliegue de forma segura. Para ello, es clave contar con procesos formales de registro de modelos y casos de uso, aprobaciones rápidas para aplicaciones de bajo riesgo y evaluaciones más estrictas para escenarios complejos. A su vez, se requiere tecnología que permita monitorear el desempeño de los modelos y anticipar desviaciones, errores o impactos no deseados.

Finalmente, la Gen AI debe enfocarse en eliminar el “trabajo sin sentido”. Automatizar tareas repetitivas, tediosas o de bajo valor libera tiempo para que los equipos se concentren en análisis, toma de decisiones, creatividad y relación con los clientes. Este cambio de mentalidad es clave: la IA no quita trabajo, lo transforma.

Al adoptar estas mejores prácticas, los bancos pueden aprovechar de manera efectiva la Gen AI para aumentar la productividad, mejorar la experiencia de los clientes y generar valor real para el negocio.

Por: Nicolás Deino, director ejecutivo para la Industria Financiera de Accenture Chile.

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